Los salvadoreños elegirán hoy a su próximo Presidente y decidirán si un partido distinto a la Alianza Republicana Nacionalista (Arena) dirigirá los destinos del país, pero la violencia en los argumentos de campaña logró desplazar del debate temas como el económico, en un país con crecimiento estancado.
De acuerdo con el más reciente informe de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), el crecimiento fue de 1.6 por ciento, apenas superior al de la población e insuficiente para pensar en que se reducirán las tasas de pobreza que, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), es del 43 por ciento.
A pesar de tasas de crecimiento importantes en la primera mitad de 1990, el Producto Interno Bruto (PIB) en El Salvador se acerca, pero aún no alcanza los niveles de 1978, antes de la guerra.
La importación de bienes de capital ha caído tres años consecutivos a consecuencia de la desaceleración, indica Fusades.
“El país está estancado y eso es una crisis”, dice William Pleitez, director del informe local del PNUD. Además, explica Federico Paredes, catedrático de la Universidad Francisco Gavidia, buena parte de la economía del país se ha financiado con deuda externa, incrementada –quizá por los préstamos adquiridos durante los 2 terremotos de 2001– hasta llegar a cerca de la mitad del PIB.
“El riesgo de una reclasificación de la deuda soberana es alto”, comenta Pleitez. El Salvador recibió US$2.1 millardos en remesas familiares, un 14 por ciento del total del PIB en 2002. Cerca de 2 millones de salvadoreños viven en Estados Unidos.
Y aunque ya hay quienes utilizan las remesas para pequeñas inversiones, las remesas para ese fin son un campo por explotar. Son más un elemento de consumo diario: en 2002 impidieron que 9 de cada 100 habitantes rurales cayeran en la extrema pobreza.
Es precisa una reforma fiscal, indica Pleitez, pero los niveles de polarización no son alentadores y van mucho más allá que la agitada campaña de los últimos 4 meses. “En los últimos 3 años, el Presidente ha tenido que vetar 45 leyes”, recuerda el analista.
Según el director del informe del PNUD, El Salvador podría escalar 40 o 50 posiciones a nivel mundial en términos de desarrollo humano en los 15 años. Pero, dice, tendría un costo en inversión social. “Lo tiene que pagar la población y allí llega el tema de la reforma fiscal”, explica.
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