Ellos alcanzaron un acuerdo de reparación amistosa, luego de que el Estado aceptara que Inteligencia Militar cometió la detención y desaparecimiento en 1984.
Un capítulo se cierra y otro se abre. El Estado reconoce ante la familia del escritor Luis de Lión su responsabilidad institucional por la desaparición forzada y posterior asesinato del novelista. Admite que todo ello formó parte de un operativo de inteligencia militar del Ejército.
Este pasaje abre la posibilidad de que la familia de la víctima emprenda un proceso legal para dar con los responsables del hecho, pues el texto del acuerdo firmado ayer reconoce la responsabilidad del Estado por la denegatoria de justicia. Esto empezará en breve, afirma Luis Ixbalanqué de León, hijo del escritor. De Lión desapareció el 15 de mayo de 1984.
Este caso es el primero de reparación amistosa que se da entre el Estado y un ciudadano, y que ha sido elevado al seno de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Se inicia la lucha
María Tula González, esposa de De Lión, relata que el 15 de mayo de 1984 fue la última vez que vio a su esposo. Salió un poco después del mediodía de su casa y no regresó como acostumbraba. “Empezamos a averiguar con amigos, luego en los cuerpos de socorro, hospitales y las morgues, pero nada”, relata Luis de León, hijo.
En 1999, la organización Archivo Nacional de Seguridad dio a conocer varias páginas de un archivo militar donde aparecía la foto de De Lión con el código 300, que significaba su ejecución.
De ahí en adelante empezó el proceso, indica Mayarí de León, hija del escritor. Fue en 2002 cuando la familia decidió llevarlo al seno de la CIDH, quien solicitó a la Comisión Presidencial de Derechos Humanos (Copredeh) un informe, “pero no avanzó”.
A principios de este año se sostuvieron dos reuniones con Frank LaRue, comisionado presidencial en Derechos Humanos. La primera fue en la oficina de Copredeh y la segunda en Washington, donde se aceptó la responsabilidad del Estado en ese hecho.
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