Adolfo Reyes Calderón, ex ministro de Gobernación, en sus declaraciones ante el Juzgado Quinto del Ramo Penal dio a conocer que durante las manifestaciones violentas del 24 y 25 de julio de 2003, había solicitado al ex presidente Alfonso Portillo su apoyo para que miembros del Ejército salieran a las calles con agentes de la Policía Nacional Civil, pero esto no sucedió de inmediato como se esperaba.
"El director de la Policía me comunicó que, según el análisis de riesgo, con los policías con que contaba era imposible llevar a cabo cualquier operativo de desalojo de un grupo de manifestantes localizados en el Centro Empresarial, zona 10. De inmediato (9:15 horas), me comuniqué con el señor Presidente, le expliqué la situación y le solicité que me enviara soldados para cubrir la emergencia, por lo que insistí varias veces. Así transcurrió el resto de la mañana y así ocurrió en múltiples requerimientos nuestros al señor Presidente", indica parte de la declaración.
Fue cinco horas después, en cadena nacional, Portillo anunció que había dado instrucciones al Ejército para que integrara las fuerzas combinadas para apoyar el trabajo de la Policía Nacional Civil. Sin embargo, pese a la orden del ex mandatario, fue hasta una hora después que, según Reyes, 80 elementos castrenses realizaron patrullajes.
Lo que sucedió
El 24 de junio a las 5:00 de la mañana, el ex director de la PNC, Raúl Manchamé, le comunicó a Reyes que en varias carreteras del país se producían movimientos de buses y camiones que se dirigían a Guatemala para apoyar la candidatura del general Ríos Montt.
La comunicación entre el ex ministro y Manchamé fue más frecuente para darle instrucciones a los comisarios de las sedes policíacas de la capital para que estuvieran atentos.
Durante estos hechos falleció Héctor Ramírez, al ser perseguido por una turba de manifestantes.
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