“La Comisión de 1999 fue más senior y más balanceada ideológicamente que la de 2004”.
Pablo Rodas Martini
El Pacto Fiscal de 2004 está iniciando peor que el de 1999. El PAN tuvo más habilidad política para gestar el inicio del Pacto; e incluso el mismo FRG lo condujo, en sus inicios, con mayor tino político (hasta que lo echaron todo a perder cuando llevaron las iniciativas de ley al Congreso).
¿Por qué sostengo que el Gobierno de la Gana está comenzando mal la negociación del Pacto? Primero, los colegas que conforman la Comisión Técnica ciertamente son buenos economistas; sin embargo, la Comisión Preparatoria que el PAN conformó en 1999 era mucho más sólida y balanceada.
Recordemos que en esa Comisión estuvieron Juan Alberto Fuentes y Arturo Montenegro, a quienes podríamos calificar como de centroizquierda, y Lizardo Sosa y Richard Aitkenhead, en la centroderecha; además estaba la abogada constitucionalista Alma Quiñónez, quien introducía el elemento jurídico en una discusión esencialmente de economistas. A los integrantes, en otras palabras, si bien se les podía calificar como “técnicos”, eran personas muy fogueadas, con largo camino recorrido, y con claras habilidades negociadoras.
Comparado con esa Comisión que casi podríamos catalogar como “técnico-política”, y una composición ideológica más o menos balanceada, la Comisión de 2004 es más junior, más “técnica” (menos “política”) y menos balanceada ideológicamente. Como decía antes, sus integrantes son buenos economistas –no me cabe ninguna duda de su capacidad en esa materia– pero para una negociación tan compleja, uno hubiera esperado integrantes con más olfato y habilidades políticas.
En relación al balance ideológico, el único integrante de izquierda sería Eduardo Velásquez. Esto último lo interpretan sectores de izquierda como el afán del Gobierno por predeterminar las recomendaciones del Pacto hacia lo que podría calificarse como soluciones ortodoxas. Es decir, el Gobierno estaría esperando que las recomendaciones que emanen del Pacto sean “normales”.
Una segunda crítica al Pacto 2004 es más de procedimiento. En 1999 la Comisión Preparatoria procedió a la elaboración de un borrador, un documento “mártir”, con el cual se inició la discusión. La Comisión de 2004 tomó ahora la decisión –o le habrá dicho el Gobierno que procediera de esa manera– de convocar “en el vacío” a los sectores para que se pronunciaran sobre el tema fiscal. Digo en el vacío, porque lo que se hizo fue sacar un anuncio de prensa pidiendo que enviaran sus propuestas.
No dudo que algunas entidades envíen sus recomendaciones, pero esto se aleja de lo que podría calificarse de usual en la idiosincrasia guatemalteca. Nosotros tendemos a reaccionar a una propuesta inicial: la vemos y opinamos si es buena o mala, y hacemos sugerencias, pero no tendemos a enviar propuestas cuando no existe un borrador de por medio. No es de extrañar, por tanto, que la Comisión Técnica esté angustiada, a estas alturas, porque los diferentes sectores no le envían recomendaciones. Mientras, el tiempo corre y las finanzas del Estado siguen en una situación muy precaria.
La Comisión de 2004 debió haberse tomado unas tres o cuatro semanas para elaborar una propuesta inicial. Posteriormente debió haber dado a conocer ésta a la ciudadanía, y haber pedido a los diferentes sectores que enviaran sus reacciones en el transcurso de otras tres o cuatro semanas. De ninguna manera estoy sugiriendo que se repita toda la discusión sobre Principios y Compromisos de 1999 y 2000, que fue una discusión más de carácter conceptual o abstracto. Ahora el documento inicial de la Comisión 2004 tendría que haber aterrizado con propuestas precisas sobre el ISR, el IEMA, el IVA, el gasto público, etcétera.
Los problemas del Pacto 2004 no terminan ahí. Si bien hay que criticar al Gobierno por el manejo que está haciendo del Pacto, los críticos del Pacto, la mal llamada “sociedad civil” también tiene sus serias debilidades. Continuaré en mi próximo artículo.
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