El mito del Aprendiz de Brujo sigue vigente en el subconciente social y surge periódicamente.
Jacques Seidner
Malos presagios.– Es evidente que la globalización está enferma y ello por haber sido posiblemente manejada en forma irreflexiva o mal intencionada por los grandes de este mundo. Lo que pretendió ser en algún momento la panacea de todos los problemas del subdesarrollo y de la pobreza extrema se ha tornado en una maquinaria eficiente creadora de quiebras y desempleo endémico, aun en países primer mundistas.
Si lo que se busca hoy es el bienestar generalizado, que también derive hacia la tan ansiada tranquilidad política y social, será necesario enmarcar la mundialización dentro de un mínimo de reglas para lograr así un juego equitativo entre los participantes del sistema. Los Estados y los organismos financieros internacionales empiezan a alarmarse ante tal desorden e intentan enderezar el rumbo a pesar de los intereses creados que dificultan dicho propósito. Existe la convicción generalizada de que el problema está “ahí” y que la globalización “salvaje”, a pesar de ofrecer ventajas económicas puntuales en ciertos sectores, pueda llevarnos también a mediano plazo hacia una crisis de dimensiones planetarias.
El mito del Aprendiz de Brujo sigue vigente en el subconsciente social y surge periódicamente a lo largo de la Historia de la humanidad... “para su desgracia”, comenta desalentado el loro parlanchín. Al estilo chapín.–La Asociación de propietarios de inmuebles de las zonas In, ante el próximo retiro de Minugua y el subsecuente posible colapso del mercado de los alquileres de las residencias Top capitalinas, decidió en asamblea totalitaria secreta, constituirse en vestíbulo ante la Organización de las Naciones Unidas y promover la instalación en Guatemala de cualquier nuevo organismo internacional que permita el reemplazo de la clientela de funcionarios minugüenses a punto de tomar las de Villadiego. Ante la difícil situación que atraviesan varios sectores económicos nacionales y deseando evitarse contratiempos adicionales, los diversos entes gubernamentales estudian “darle una manita” a la industria inmobiliaria capitalina y aceptar la eventual presencia aquí del nuevo “cachivache” onusiano denominado CICIACS... que, como es de esperarse, por su origen discutible ¡no contempla entre sus atribuciones la investigación de tráfico de influencias...!
El embajador Urruela.– Lico, con su habitual sonrisa maliciosa, planteó ante un grupo de amigos el enigma siguiente: “¿Cuál es la diferencia fundamental entre el camello y el diplomático?”.
Respuesta: el camello bebe un día y trabaja cuatro...; el diplomático bebe cuatro y trabaja uno... Reírse de sí mismo es una muestra de inteligencia y de sentido crítico. A Lico le sobraban ambos, sumado ello a su natural talento profesional. Añoramos su simpatía, pero más aún su amistad. Un afectuoso pensamiento para Marina y los suyos.
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