Desgaste siempre habrá porque el único que no se equivoca es quien no hace nada.
José Alejandro Arévalo Alburez
Este 23 de abril, el Gobierno del presidente Berger habrá superado los 100 días de haber asumido la conducción del Organismo Ejecutivo por mandato de la mayoría de los votantes de Guatemala. Aunque, como dice el refrán popular: “no por mucho madrugar amanece más temprano”; tampoco el Gobierno puede seguir desperdiciando oportunidades sin avanzar en la adopción de las decisiones más difíciles e importantes, que podrían ser más digeribles durante la luna de miel que le ha brindado la población.
En el difícil arte de gobernar, dosificar puede ser bueno si hay una estrategia bien delineada y unificada al interior del Gobierno y si cada día que pasa voy logrando más aliados para mi causa, pero si no es así, el tiempo transcurrido puede ser el peor enemigo. Como decía mi abuelita, “el tiempo perdido hasta los santos lo lloran, y eso que son santos”. Desgaste siempre habrá porque el único que no se equivoca es quien no hace nada, aunque en política el no hacer nada es peor que el atreverse a hacer lo que se debe hacer. La Historia juzgará, y juzga mejor a quienes se atreven que a quienes no. El reloj es inexorable y lamentablemente no hay mucho tiempo, porque tanto se puede pecar por acción como por omisión. Decidirse a actuar no es fácil porque entraña riesgos, pero el éxito sólo lo alcanzan quienes se atreven. Empleo, seguridad y justicia son las aspiraciones populares. La gobernabilidad y el futuro del país están en juego.
En un contexto de decisiones fuertes que requiere el país y que seguramente serán adoptadas, también me atrevo a formular al oído del presidente Berger y de sus más cercanos colaboradores 12 sugerencias generales: (1) no gastes más de lo que recibes; (2) no te endeudes para gastos corrientes ni superfluos; (3) no te olvides de quienes votaron por ti ni de lo que esperan de ti; (4) no descuides tu relación con el pueblo ni con la prensa; (5) no dejes de mantener los pies sobre la tierra; (6) no pretendas resolver todo al mismo tiempo; (7) no te quedes sin un sólido punto de apoyo; (8) no te rodees de aduladores, incondicionales e ineptos; (9) no mantengas en cargo alguno a quien no lo merece por incapaz o corrupto; (10) no entregues tu país a sus enemigos ni a quienes no lo quieren; (11) no dejes de ser quien eres, con carácter, decisión y valor, pero manteniendo tu sencillez y humanidad; y, (12) no te olvides de Dios, ni de actuar con ética y valores.
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