Poseen una luz y una energía inusual. Aparte son cautivantes y evocan un mundo desconocido y al mismo tiempo ancestral. Así son las obras del compositor japonés Isotaro Sugata, quien fue citado dos veces por la Orquesta Sinfónica Nacional, en su segundo concierto de la temporada, el jueves 5 de agosto, en el espléndido marco que es el salón de recepciones del Palacio Nacional de la Cultura.
Si no es por la presencia de un director extranjero, “los maestros” de la orquesta no se atreverían en obras como éstas, ni guardarían reticencia alguna para interpretarlas. Esta vez, al frente estuvo el japonés, Kazuhiko Komatsu, considerado por esta orquesta, director huésped principal.
Komatsu escogió dirigir, Pergamino de pintura espléndida del Japón, escrita por Sugata cuando tenía 27 años. Por supuesto, esa magnificencia producida por la sección de metales y esos juegos de tonalidades sirven para evocar la música tradicional de la Corte del Imperio Japonés. Igual sucedió con Suite oriental Paisaje del desierto, con una fuerte carga de melodía y de sonoridades exóticas. De nuevo el papel de la sección de metales y los efectos de percusión dotan a esta obra una espectacularidad y una alegría galopante literalmente, puesto que la segunda parte (de dos que se constituye esta suite), lleva por título Montando al caballo arábico.
Komatsu es un director disciplinado, perfeccionista y, sobre todo, apasionado. Conoce al dedillo el repertorio que escoge, como ocurrió con la Sinfonía No. 1, en Do menor, de Johannes Brahms, alguien que en sus composiciones, siempre guardó la arquitectura tradicional y la lógica de las formas clásicas. Y en ese sentido, Komatsu dio muestras de entender las formulaciones de este enamoradizo del folclor de su país, respaldado claro está, por esta orquesta. Ojalá que los miembros de la Sinfónica, guarden, a lo largo de la temporada, el mismo interés mostrado ese día, y justifique en algo los cinco millones de quetzales que recibe anualmente por parte del Estado.
Libertad en música. El jazz de nuevo se hará presente el miércoles 18, a las 20:00 horas, en la Gran Sala del Teatro Nacional, esta vez en las recomendables manos de la Orquesta Joven de Jazz de Westfalen, Alemania, compuesta por 22 músicos. Hay tres bandleaders que se rotan para ofrecer un repertorio tradicional como también contemporáneo y original. Pero lo más brillante es la espontaneidad de sus integrantes que, a su vez, son solistas de primera línea. Han grabado seis discos. Muy recomendable.
Certamen. El viernes 20 de agosto, se cierra la recepción de trabajos del I Certamen Nacional de Composición de Jazz, cuyo primer premio está dotado de Q10 mil. Mayor información dirigirse al Centro Cultural de México, Luis Cardoza y Aragón (Tel. 420 3438), o a la página web: www.certamendejazz.org
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