Aunque la inflación ha llegado a un nivel que sobrepasa la meta establecida por la Junta Monetaria (JM), el Banco de Guatemala (Banguat) no tomará medidas adicionales para restringir la liquidez, porque “el remedio puede resultar peor que la enfermedad”.
Así lo aseguró ayer Lizardo Sosa López, presidente del Banguat, durante una conferencia de prensa previa a la presentación del gubernamental plan de reactivación económica y social, a cuyo desarrollo, dijo, el Banco Central contribuirá velando por mantener la estabilidad macroeconómica.
Partiendo de que en la inflación –que el Banguat estima cerrará este año en 6.7 por ciento– hay un importante componente de inflación importada por los altos precios internacionales del petróleo, Sosa López precisó que no tomar medidas adicionales significa no aumentar las tasas de interés de los certificados de depósito del propio banco central.
Una política monetaria más restrictiva, abundó, podría entorpecer los esfuerzos por reanimar la economía.
“No someteremos al país a un estrés adicional”, aseguró.
El funcionario aludió también al hecho de que persiste la inercia de apreciación del quetzal, como consecuencia de la masiva llegada de recursos del exterior, especialmente por concepto de remesas familiares.
Una eventual alza de las tasas de interés, advirtió, podría “incentivar el ingreso de más capitales al país, lo que a su vez aceleraría aún más la apreciación del tipo de cambio nominal, generando un inconveniente círculo vicioso”.
OMA o inversión productiva
Sosa López afirmó que Guatemala tiene una economía muy líquida, lo que se refleja en un elevado monto acumulado de Operaciones de Mercado Abierto (OMA), que al 10 de agosto totalizaba Q14 mil 643 millones.
Los bancos son los principales acreedores de las OMA que realiza el Banguat, lo que desincentiva el crédito para la producción, comentó por separado Luis Carrillo, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales.
De igual modo se expresó César García, analista de Certeza Consulting, para quien las OMA eliminan los riesgos de inversión, generando desestímulo en el sector privado. La lógica demostrada en estos procesos, es que los bancos son los principales inversionistas, agregó García.
En tanto que mantener las tasas de interés repercute negativamente en los ahorrantes, pues la tasa pasiva se mantiene inferior a la inflación, aseguró García.
De acuerdo con García, la economía se encuentra deprimida y hace falta un estímulo para que el sector privado invierta.
“La demanda por crédito principalmente ha sido para el consumo, lo que evidencia la falta del clima para reactivar la producción”, dijo Carrillo.
Según la analista independiente Anahí Herrera, la decisión de no incrementar las tasas de interés refleja que no existe demanda de crédito y que la colocación de bonos del Tesoro le ha restado presión al Banguat para recoger el exceso de liquidez.
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