¿Cómo celebrar la pertenencia a la Patria? He ahí el dilema que se le plantea a los guatemaltecos cada mes de septiembre. Año con año, unos compran banderitas, otros marchan o truenan redoblantes o entonan el Himno a todo pulmón o llevan el supuesto fuego de la libertad de un lugar a otro en extenuantes maratones bajo la lluvia. Estos rituales se han ido gastando con el tiempo, vaciando totalmente su significado y son incapaces en la actualidad de encender en nosotros esa chispa natural de “patrio ardimiento”.
Los mexicanos –ésos sí son nacionalistas–, nos dicen, gritan desde el fondo de su alma cada 16 de septiembre y, acto seguido, truenan los mariachis y las bandas militares. Nosotros somos menos expresivos, más apáticos, nada patriotas.
Pero la verdad, qué concepto de Patria estamos celebrando realmente: la patria que te oprime, te margina, te expulsa o, por el contrario, una Patria que te libera, que te acoge, que te permite una idea de futuro. Un problema grave es que en todos estos años de democracia el Estado ha sido incapaz de generar relaciones igualitarias con los ciudadanos. Seguimos siendo considerados servidores o soldados. Y lo que llamamos celebración es simplemente la perpetuación de la cultura autoritaria que nos legaron los gobiernos despóticos y la dictaduras militares.
Luis Aceituno/
Politización en la CSJ
A menos de un mes para que se lleve a cabo la transmisión de mando en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) no cesan los rumores en relación a la posible vinculación de algunos de los candidatos postulados con partidos políticos, a quienes les deberían pagar los favores cuando ya estén sentados en sus lujosos despachos, ubicados en el segundo nivel del edificio del Centro Cívico.
Si esto se llega a confirmar con el tiempo, vanos fueron los esfuerzos de diferentes miembros de la sociedad que han luchado por integrar un sistema de justicia que realmente sea equilibrado, que no incline su balanza por ricos o pobres o por “ladrones de cuello blanco”, que compran influencias movidos por el dinero que pudo utilizarse para realizar obras que beneficien al pueblo.
Por el bien del país, ojalá que los temores expresados solamente se queden en eso y que los guatemaltecos podamos gozar de un sistema realmente justo, en el que se necesitan abogados probos que tengan todas las ganas de ponerle finalmente el cascabel al gato.
La politización de los miembros de la Corte Suprema de Justicia terminaría por crear el colapso en un sistema de por sí ya frágil.
El llamado es ahora a los diputados, para que no antepongan sus intereses y que por una vez piensen en buscar a las personas idóneas para que ocupen los más altos cargos del sistema nacional de justicia.
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