laColumna: Mondo SonoroThe Cure, gigante y permanenteAcasi 30 años en los escenarios, la banda del contradictorio cantante y guitarrista Robert Smith, The Cure, continúa su periplo en la escena. Por: Jorge Sierra
Acasi 30 años en los escenarios, la banda del contradictorio cantante y guitarrista Robert Smith, The Cure, continúa su periplo en la escena al presentar su nuevo disco The Cure. Ésta decimotercera grabación posee esa especie de pos punk con elementos goth rock y neosicodelia para dar paso a un rock alternativo respirable.
Tras unos años llenos de pesadillas, pintalabios, ojos maquillados, introspección, profecías y sonidos densos y oscuros (no se digan las letras) de orientación pop, The Cure entrega una docena de nuevas canciones. Algunas no tan pop, pero las letras eso sí, simplistas y reiterativas. Veamos. El disco se inicia con Lost, un sonido metálico accidental da pie de inmediato al asomo de una voz casi cavernosa y, a la vez, próxima que dice: “No puedo encontrarme a mí mismo/en la cabeza de este extraño en el amor”, y el tormento de la duda le hace gritar: “No estoy seguro dónde estoy”. El resto de canciones de buena manufactura de este álbum, son: Before Three, The end of the world, Alt. end, (I don’t know wht’s going) On, Taking off ’ y la extensa The Promise, un reclamo por aquella promesa de amor que nunca se cumplió. Por supuesto, los sonidos metálicos le dan ese aire industrial al grupo, a los que se suman esa marca de la casa: tempos aletargados y tempos medios, melodías lánguidas, arreglos espaciosos, ecos cavernosos, letras displicentes, una voz penetrante, y una flotante y pesada sonoridad. Además, yace el sonido de una banda relajada, confiada en su instinto básico para hacer música. Para los seguidores del cuarteto, este disco será toda una experiencia. Y lo es en principio porque no es un disco monocromático, a diferencia de sus predecesores. Una pieza gema es, Going nowhere, donde el piano y la guitarra acústica (tratada por supuesto), acompañan a una voz triste y esperanzadora que junto a otros elementos, le otorgan un sello individual al álbum. Con base en lo que arroja este disco, resulta hoy falaz que Smith haya dicho que Bloodflowers era el inminente final de The Cure, que su futuro no se le veía siempre bajo el manto de la banda, pero a Smith le ebullen las ideas y está claro que se siente cómodo en la banda. No me extraña que The Cure se coloque en breve, en la galería dinosáurica al lado de los Rolling Stones, esto es, entre los gigantes y permanentes. The Cure está ciertamente bien hecho (aunque de producción acelerada) y quizás ahora sí sea su epitafio, y de que se antojan varias escuchas, se antojan. Agregar comentario: |
Más en esta sección
Poll ID 0 does not exist.
Mas enviadosLos más leidos |
0 comentarios: