Opinión:Si fuera una fábrica de zapatosPara lograr determinados resultados se requieren de determinados incentivos. Por: Hugo Maúl R.
Diecisiete mil centros de servicio, más de 90 mil empleados, más de 2 millones y medio de clientes y una demanda creciente por el producto. En total, considerando al conglomerado entero al cual pertenece esta operación, más de 10 millones de clientes, más de 3 mil millones de dólares en “ventas” y casi 200 mil empleados. Antes de seguir adelante, reflexione un momento acerca de los retos gerenciales que implica administrar semejante “empresa”. Garantizar la satisfacción del “cliente”, en cada uno de los 17 mil centros de servicio, requiere mucho más que buenos gerentes. Independientemente de cuál sea su objetivo final, salvo que sea llevar a la bancarrota a sus “accionistas”, sin adecuados sistemas de incentivos, de control y de desempeño, es imposible que esta organización obtenga los resultados deseados. Sorprendentemente, a pesar de todo lo que está en juego, esta “empresa” no tiene tales incentivos.
Independientemente de lo que cada quien piense respecto del tamaño del gobierno y sus funciones, siempre será necesaria una adecuada administración del mismo. Esto no quiere decir que basta con administrar lo que hoy existe, se requieren de ideas nuevas y atrevidas para salir del status quo. Pero por sobre todo, entender que los retos de la administración pública no son de índole política sino gerencial. No hay que confundir, ya sea por malas intenciones o por desconocimiento, sistemas gerenciales con manifestaciones particulares de una filosofía política. Para lograr determinados resultados se requieren de determinados incentivos, hay mecanismos que funcionan y mecanismos que no. El conglomerado al que se hizo referencia el Gobierno de Guatemala; la “empresa”, el Ministerio de Educación. Educar a más de 2 y medio millones de niños, como usted puede ver, es un asunto de administración de recursos. Al igual que con la salud pública, donde el problema no es estrictamente médico, o con la administración de justicia, donde el problema no es puramente jurídico, los retos no son de índole política ni ideológica, aunque pueden explotarse en esos sentidos. Una vez definido el objetivo final, los demás son retos son de índole gerencial, como si fuera una fábrica de zapatos. Si no está convencido, lea de nuevo las dos líneas iniciales. Agregar comentario: |
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