El éxito de La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón, se funda en la mejor tradición de la novela decimonónica, con sus enredijos, intrigas y frescas emociones, sin complicaciones ni ardites de género, porque entretiene, entusiasma y apasiona. En sólo dos años ya suma millones de ejemplares vendidos y la traducción a una veintena de idiomas.
El autor nació en Barcelona en 1964, se formó con los jesuitas y estudió periodismo, para luego ser director creativo de una importante agencia de publicidad y autor de novelas para jóvenes. En 1993 ganó un premio literario que le brindó la posibilidad de realizar el viaje mítico a Los Ángeles, donde aún se dedica a escribir guiones de cine “de películas que no recomienda a nadie”. Su inquietud creativa, visión publicitaria, cultura de lector y ojo cinematográfico se unieron para escribir una novela singular, que combina el poder de las grandes novelas de Víctor Hugo, Sue, Dickens, con la magia de las novelas de Michel Ende, el cuento gótico, los thriller. La obra tiene el poder de atrapar al lector al estilo de Pérez-Reverte, y posee la ensoñación de Sábato y la oscuridad culta de Eco: En nombre de la rosa.
La literatura latinoamericana está presente desde el inicio de la novela, que de alguna manera recuerda el arranque de Cien Años de Soledad: “Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados”. En lugar del descubrimiento primigenio del hielo, Ruiz nos introduce en la metáfora de la vida típica de Borges, con sus laberintos y espejos. El niño Daniel Sempere va descubriendo la historia misteriosa del autor de un libro que lo ha impresionado vivamente. La copia rara permanece escondida en una biblioteca laberíntica, cuyo rastro debe marcar como en la leyenda del Minotauro, para protegerla de la destrucción. Laín Coubert, uno de los personajes de la novela, encarna al demonio escapado de la ficción, quien persigue al niño en la ciudad gótica de Barcelona en los años posteriores a la Guerra Civil, confundiéndose con los perseguidores del régimen franquista. Y por si fuera poco, Daniel se enamora de una mujer ciega, otro tópico borguiano.
Tomando de aquí y de allá, con sensibilidad de publicista intuitivo, Ruiz creó una obra que tiene de todo. Un libro que se puede recomendar sin temor, porque difícilmente decepcionará. Hoy en la noche, a las 6:30p.m., estaremos conversando en la Librería Sophos al respecto de este caso inusitado. Nos vemos.
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