La consolidación del orden democrático guatemalteco, aún caracterizado por altos niveles de fragilidad y secuelas de autoritarismo...
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La consolidación del orden democrático guatemalteco, aún caracterizado por altos niveles de fragilidad y secuelas de autoritarismo, depende del desarrollo exitoso de ciertas tareas críticas.
En primer lugar es fundamental atacar a fondo la pobreza extrema, no sólo por razones éticas, sino esencialmente por motivos políticos. Es imposible imaginar la existencia de un orden político estable mientras más del 80 por ciento de la población vive sumergido en la extrema pobreza.
Si aspiramos a ir más allá de la simple formalización democrática y más bien profundizarla, es indispensable reducir los altos niveles de pobreza existentes.
Se necesita además lograr el surgimiento y desarrollo de verdaderas instituciones políticas, las cuales tienen un papel clave en la formación, reforzamiento, funcionamiento y profundización de un régimen democrático genuino.
También es básico mejorar, despolitizar y apartidizar el sistema judicial, pues representa el único mecanismo real y formal para garantizar la protección legal de los derechos del individuo frente a los abusos del poder del Estado o de terceros, tal como funciona corrientemente en regímenes democráticos reales.
En adición, se deben construir instituciones cuyo esfuerzo básico esté orientado a mantener la responsabilidad y la rendición de cuentas de los funcionarios públicos, teniendo presente que la corrupción, el nepotismo, el abuso de poder y las limitaciones al acceso de canales para influenciar y vigilar las decisiones gubernamentales son los mayores obstáculos para la creación de un orden colectivo honesto y caracterizado por la ética.
Es importante agregar que para consolidar el proceso democrático es fundamental el fortalecimiento del debate público plural. No sólo a nivel de la prensa independiente, sino también a otros mecanismos de diálogo, negociación y búsqueda de consenso social, particularmente entre los actores políticos clave.
Por último, se deben ampliar los espacios, el acceso y la representación de los guatemaltecos en el sistema político, mejorar los sistemas electorales buscando aumentar su justicia y credibilidad, y desarrollar medios alternativos y numerosos para que la ciudadanía esté en posición frecuente y constante de influir en política pública.
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