Todas las investigaciones realizadas sobre la realidad social y económica guatemalteca, apuntan que las deficiencias en educación...
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Todas las investigaciones realizadas sobre la realidad social y económica guatemalteca, apuntan que las deficiencias en educación son el principal obstáculo para elevar sustancialmente la tasa de crecimiento económico y la productividad nacional.
Está comprobado que una mayor inversión en educación se refleja en el crecimiento económico y la productividad. La experiencia en otros países ha sido que cada año adicional de escolaridad de la fuerza de trabajo ha redundado significativamente tanto en materia de crecimiento económico como de la elevación del índice de calidad física de la vida.
La modesta inversión que actualmente se hace en educación en Guatemala se traduce en un crecimiento educativo muy inferior al que se tenía en la década de los 60, y al que ha registrado, incluso, el nivel promedio de escolaridad de la fuerza de trabajo en Latinoamérica. Tanto es así que sólo Haití tiene un progreso educativo menor al nuestro.
El lento crecimiento de la educación en Guatemala no solamente ha generado una mayor desigualdad educativa, sino que ha provocado que nuestra fuerza de trabajo tenga actualmente tres años menos de educación de lo que correspondería a los patrones mundiales, dados los niveles de desarrollo de la región.
Todos los indicadores educativos en Guatemala son preocupantes: las tasas de matrícula son bajas, la inversión en capacitación y actualización del magisterio es mínima, muy pocos terminan la primaria y los que lo logran les toma mucho tiempo y, en general, la inversión en educación es muy reducida.
Definitivamente, el potencial de crecimiento de nuestra economía podría elevarse sustancialmente si hiciéramos un esfuerzo educativo que elevara, por encima de la tendencia actual, la escolaridad promedio de la fuerza de trabajo.
El esfuerzo educativo adicional impulsaría el crecimiento económico a través de dos vertientes: 1) Aceleraría el ritmo de crecimiento educativo y 2) Aceleraría las mejoras de productividad, puesto que no sólo se mejoraría el rendimiento laboral de los individuos, sino que potenciaría los otros factores del desarrollo.
De suerte que la combinación de reformas estructurales (financieras, fiscales, comerciales y laborales), junto a un esfuerzo educativo titánico, es la clave para que Guatemala pueda elevar significativamente su tasa de crecimiento económico y la productividad.
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