En lugar de reclamar derechos, tratamos de obtener privilegios.
Rigoberto Juárez-Paz
El martes pasado asistí a un desayuno, invitado por personeros de CIRMA. El desayuno lo presidió don Álvaro Pop, un hombre inteligente, sin duda poseedor de títulos universitarios, quien nos explicó a los ocho columnistas presentes las finalidades que persigue la “exposición interactiva” que han montado en el salón número 1 del Parque de la Industria, de la zona 9 de la capital, bajo el lema “¿Por qué estamos como estamos?”. Yo no tuve tiempo suficiente para disfrutar plenamente el colorido y la tecnología que emplearon los organizadores para transmitir lo que a mí me pareció el mensaje principal, esto es que estamos como estamos (supongo que pobres y atrasados) porque la población indígena del país ha sido objeto de discriminación y exclusión, desde los tiempos de la Conquista y la colonización, hasta nuestros días.
Ahora bien, explicar la actual situación del país es asunto muy complejo. Los organizadores de la exposición sin duda saben que hay muchas posibles formas de tratar de explicar por qué estamos como estamos. El hecho de que los grupos indígenas no contribuyen a la vida nacional como podrían hacerlo es, sin lugar a dudas, un factor, pero hay otros muchos. Yo diría, por ejemplo, que “estamos como estamos porque somos como somos”, es decir, gente a la que le cuesta mucho aceptar responsabilidad por sus propios actos y, en consecuencia, por su propia situación. Pensamos y actuamos como que si la mayoría de las veces fueran otros los responsables de nuestros propios males. Hay en nosotros una notoria debilidad de carácter. Tenemos mucho miedo de expresar lo que pensamos y de reclamar aquello que nos pertenece.
Somos irresponsables e incumplidos. En lugar de reclamar derechos, tratamos de obtener privilegios.
Estas observaciones sólo pretenden, por supuesto, sugerir que hay otros muchos factores que deben tenerse en cuenta en un intento de explicar adecuadamente la situación actual. La discriminación de las poblaciones indígenas (que parece ser el tema principal en la exposición interactiva a que antes me referí) sin duda es un factor, pero de seguro hay otros muchos.
Éste es un tema que a mí me ha interesado desde hace muchos años. He reiterado, entre otras cosas, que en Guatemala sólo hay guatemaltecos; que el mismo Popol-Vuh no es un texto quiché, sino guatemalteco originario. Contiene la primera expresión del espíritu hispanoamericano. Mi Vucub-Caquix es el Prometeo americano. Me parece que hablar de mayas, garífunas y xincas no contribuye a lograr la unidad nacional. Aquí sólo hay una nación que se llama Guatemala y no Mayalandia. Algunos han protestado porque la Ministra de Educación ha dicho que nuestro nuevo sistema educativo pretende formar “puros guatemaltecos”. ¿Por qué no mayas, garífunas y xincas? Una respuesta es: porque esos grupos o pueblos tienen existencia jurídica sólo en la medida que forman parte del Estado de Guatemala. O somos todos guatemaltecos o no somos nada.
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