La Conferencia Episcopal de Guatemala tiene como principal objetivo preservar e impulsar la palabra de Dios
Carlos Gehlert Mata
La Conferencia Episcopal de Guatemala tiene como principal objetivo preservar e impulsar la palabra de Dios, buscando soluciones y ofreciendo directrices en todo aquello que atañe a la salvaguarda de la fe y la promulgación de la doctrina evangélica de paz, amor y desarrollo integral de todos los cristianos católicos, así como todas las personas de buena voluntad. Lo anterior de ninguna manera limita o excluye, tratar, mostrar interés y preocupación y emitir criterio sobre temas que puedan afectar la realización integral en sus aspectos biológicos, psicológicos y sociales de todos los guatemaltecos (especialmente de los más necesitados, vulnerables, débiles y pobres).
Para los cristianos católicos no hay divorcio entre los problemas espirituales y los materiales (P. Pío XII: “No podemos predicar a estómagos vacíos” aduciendo directamente al hambre). Para los cristianos católicos tampoco hay divorcio entre desarrollo (económico, industrial, agrícola, geológicos, etcétera) y preservación de un ambiente sano con una productividad incluyente y sostenible intergeneracional; siguiendo a P. Pablo VI “Las estructuras del desarrollo deben estar al servicio del hombre y no éste al servicio de las estructuras”).
Externar criterios (al igual que múltiples expertos) y un número significativo y respetable de pobladores sobre “los riesgos de la explotación minera a cielo abierto”, las consecuencias de “megaproyectos hidroeléctricos” (con pérdida de tierra, sitios arqueológicos, perjuicio ambiental y destrucción de patrimonios familiares), “desviación de caudales y ríos” sin tomar en cuenta el impacto ambiental, la salud y la economía de las poblaciones afectadas, es indispensable y de interés primario.
Los obispos de la Conferencia Episcopal no pretenden ser expertos en disciplinas específicas, pero tienen la obligación de velar por los intereses e integridad de todos los guatemaltecos. Cuentan, sí, con un equipo de católicos comprometidos conocedores a fondo de estos temas, que se constituyen como orientadores y asesores en cada uno de estos aspectos importantes en el desarrollo humano integral, incluyente, ético y sostenible.
Señalar a estas alturas a la Conferencia Episcopal de “desactualizada” y “populista” (P. Berger) o de “ignorantes (columnista Rodas) es no entender la posición alertiva (sic) y comprometida con todo el pueblo guatemalteco. Se constituyen en “la voz de los que no tienen voz”.
No se trata de perdonar (como lo solicita otro comentarista). Dios los ama a todos y ya están perdonados. Lo que importa ahora es escuchar, meditar, estudiar y tomar las decisiones colectivas y consensuadas más sabias que más convengan a todos ( y no sólo a algunos).
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