Los diputados guatemaltecos disponen de hasta Q5 mil 515.00 diarios en concepto de viáticos cuando salen al extranjero; esto representa casi medio año de trabajo para un campesino cuyo salario mínimo es de Q 38.67 diarios.
En medio de evidencias de derroche, la Junta Directiva del Congreso escandalizó a mediados de año cuando comenzó un proceso para conseguir una ampliación presupuestaria para cubrir sus requerimientos financieros correspondientes al resto del período legislativo 2004. El debate no llegó a mayores consecuencias porque el dinero estaba aprobado desde la legislatura anterior, de lo cual no tenía ni idea. Una vez informada, siguió haciendo gala de derroche.
De la aflicción, la Junta Directiva pasó a la abundancia. El informe financiero correspondiente al segundo cuatrimestre del presente año consigna que dispuso de recursos suficientes para gastar más de un cuarto de millón de quetzales en agua purificada, sólo durante el período de mayo a agosto.
Este dinero forma parte de la asignación que se hizo al rubro de “materiales y suministros” por Q15.6 millones, incluyendo la ampliación presupuestaria de Q 3.6 millones, y que forma parte del presupuesto ampliado de Q 332 millones para 2004.
La ampliación presupuestaria fue aprobada por el Congreso pasado el 19 de noviembre de 2003 mediante el Acuerdo Legislativo 43-2003 y, posteriormente, el presidente Óscar Berger la regularizó mediante el Acuerdo Gubernativo 158-2004 con fecha 18 de mayo del presente año.
La actual Junta Directiva, sin embargo, no supo de la ampliación presupuestaria hasta que trasladó su propia solicitud de ampliación a la Comisión Legislativa de Finanzas a fin que ésta emitiera su dictamen y la retornara al Pleno para su probable aprobación.
Víctor Ramírez, de la GANA, presidente de la Comisión de Finanzas, explicó que esta sala legislativa emitió un “dictamen desfavorable” al advertir que se trataba de una ampliación ya aprobada desde 2003, por lo que la misma ya no fue conocida por el pleno.
“Al final de cuentas no pasó nada porque (la ampliación) no fue aprobada dos veces”, dijo.
Este desconocimiento generó en el Congreso diversos comentarios, dudas y desconfianzas que aún subsisten, respecto a la labor que cumple la Directiva presidida por Rolando Morales.
El embrollo costó el puesto al director financiero del órgano legislativo, Manfredo Antonio Lemus.
La diputada Nineth Montenegro (ANN), miembro de la Comisión Legislativa de Finanzas, estima que los recursos asignados permitirán que el Congreso pueda cerrar sus actividades del presente año sin contratiempos.
No obstante, planteó la necesidad de una reconsideración en el uso de los recursos, anteponiendo el interés por “el ahorro y el beneficio”.
Según Haroldo Quej (FRG), el ritmo de gastos que mantiene la actual Directiva, la duda por resolver es si “alcanzará el dinero” que dejó la ampliación. “Ya lo veremos, al final del año”, señaló.
De acuerdo con Mariano Rayo (PU), deberá esperarse hasta fin de año para que esto se establezca porque el Congreso no recibe el dinero en una sola entrega sino en 12 partes iguales.
El presidente del Congreso, Rolando Morales(UNE), no atendió los requerimientos de información planteados.
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