Opinión:Desarrollo rural: el debate en GuatemalaEs curioso leer los periódicos y oír comentarios de personas que se consideran “expertas” en el tema rural con respecto a las invasiones... Por: Carlos Javier Torrebiarte
Es curioso leer los periódicos y oír comentarios de personas que se consideran “expertas” en el tema rural con respecto a las invasiones de fincas, pues llegan muchas veces a conclusiones equivocadas donde exponen ideas ya probadas y fracasadas en otros lugares, como es el caso de la reforma agraria. Muchos creen que reforma agraria es sinónimo de desarrollo y otros, que la tierra es un fin, pero la realidad es más compleja.
Desarrollo rural no es lo mismo que repartir tierras. La tierra es un medio de trabajo que con un capital y manejo adecuados genera riqueza. Riqueza para el dueño de la tierra, para los que trabajaron en ella por medio de los salarios y para el país a través de la generación de impuestos. Así es en los países que han logrado un verdadero desarrollo agrícola. Los países del Primer Mundo tienen una agricultura progresista y fuerte, en la que la producción de alimentos es parte importante de una integración de actividades económicas que; sumadas todas, llevan al desarrollo y bienestar social. No podemos pretender salir adelante en nuestro país si no hemos podido superar lo más básico de la producción: la certeza jurídica de la propiedad privada, ya que sin ella no hay inversión y sin inversión no hay desarrollo. El verdadero problema rural es la casi nula inversión en el campo por falta de seguridad jurídica, inseguridad; es consecuencia de las malas políticas de educación, infraestructura inadecuada, etcétera. Y no me refiero sólo a inversión en fincas, sino industrial, en recurso humano, turístico, etcétera. Guatemala es un país rural. El 70 por ciento de la población vive en el interior de la República. Nuestros centros de producción están ubicados en su mayoría en la provincia: ingenios azucareros, fincas de café, fincas ganaderas, producción de hule natural, producción de granos y verduras, centros de interés turístico, etcétera, pero las decisiones de desarrollo del campo se toman en la ciudad capital. Pretenden desarrollar la provincia desde un escritorio y muchas veces desde el extranjero sin conocer las verdaderas necesidades del sector. El verdadero desastre del campo es la falta de oportunidades que hay. Todo es un círculo vicioso. No hay empleo porque muy pocos quieren invertir. Los que se arriesgan, o son asaltados y en los peores casos secuestrados, o no obtienen el financiamiento adecuado por políticas crediticias erróneas. Además, tienen costos elevados por una infraestructura deficiente y a pesar de contar con gran cantidad de recurso humano, las empresas incurren en altos gastos por la falta de entrenamiento y capacitación adecuada por una política educativa deficiente. Es el famoso infierno chapín. Mientras tanto, los grupos de presión de izquierda aprovechan la coyuntura y el poco conocimiento del problema por parte de las autoridades del gobierno para hacerles creer que repartir tierras es la solución, cuando solamente es agravar la situación, ya que se está repartiendo más pobreza. Al obtener tierra, los campesinos no solamente necesitan dinero para su alimentación y vivienda, sino también para pagar las deudas y capital de trabajo para que sus propiedades generen ingresos y riqueza. Desgraciadamente no les alcanza para sus necesidades básicas ni obtienen ingresos adecuados por medio de la producción de sus propiedades. Desarrollo rural lógicamente significa el bienestar de las personas que viven en el campo, pero para que éste exista, las actividades de apoyo a la agricultura tienen que funcionar, y en Guatemala no está ocurriendo. Qué va a pasar con los jóvenes que no van a tener oportunidades para desarrollarse, ya que sus padres se han aferrado a vivir en economías de subsistencia medievales, mientras el gobierno invierte esfuerzos y recursos en políticas que generan más pobreza en lugar de hacerlo en lo que tanto hace falta para evitar el desperdicio de talento y emigración a otros países. Todo es resultado de una falta de visión de país y desconocimiento de la realidad rural. Agregar comentario: |
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