Opinión:Iglesia versus Gobierno (III)El Estor: algo de agricultura, pobreza, narcotráfico y agotamiento acelerado de su fauna y flora. Por: Pablo Rodas Martini
No se desea ni petróleo ni minería para El Estor. Mientras tanto, El Estor se debate entre algo de agricultura (muchas de sus tierras no son aptas), la pobreza, el narcotráfico y el agotamiento aceleradísimo de su fauna y flora. Se habla de ecoturismo, pero El Estor jamás va a convertirse en un Río Dulce o en un Lago de Atitlán. Su realidad es muy diferente y, con suerte, con una política agresiva por el Inguat, podría aspirar a lo sumo a unos cuantos miles de turistas al año, principalmente nacionales. Yo he ido numerosas veces hacia El Estor –mi esposa es originaria de ahí– y jamás he visto turisteando por ahí a quienes pregonan a los cuatro vientos que ese pueblo debe ser ecoturístico.
En mi artículo anterior comentaba que ante la senda de la nosostenibilidad por la que marcha el mundo, cabían dos reacciones principales: la radical, de crítica a la producción de combustibles y minerales, y la moderada, que propicie una mejora en las condiciones de producción y medidas para atenuar el consumo de estos productos. Mencionaba que yo era partidario de la segunda tesis. Veamos un par de ejemplos para ilustrar la viabilidad de una política petrolera y minera sustentable con el ambiente. Rio de Janeiro –no sólo la ciudad sino también amplias zonas al sur, occidente y norte– es muy conocido por ser el principal destino turístico de Sudamérica. ¿Sabía usted que el Estado de Rio de Janeiro es a la vez un extraordinario productor de petróleo? Su volumen de producción es tal que los expertos estiman que Rio, por si solo, tendría derecho a ser miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Se podría asegurar que ahí hay un consenso social alrededor de la coexistencia de dos clusters dinámicos: el turismo y la producción petrolera. Imagino que el Estado de Rio tendrá una regulación estricta para la explotación petrolera, pero es muy diferente exigir una regulación detallada y precisa a irse hasta el extremo de pedir que Rio abandone su producción petrolera. Esto último sería calificado como demencia. Un segundo ejemplo lo constituye la provincia más rica de Argentina: Neuquén. Se ha ido poblando por la continua inmigración que recibe desde otras provincias de Argentina e incluso desde Chile. De nuevo, las dos locomotoras de su economía son el turismo –ahí queda la famosa y amplia zona de los lagos, cuyo principal exponente es Bariloche–, y la producción petrolera y minera. Sólo Neuquén produce un tercio del petróleo y la mitad del gas natural de toda Argentina, además de que es la principal generadora de electricidad pues cuenta con cinco hidroeléctricas enormes. Ahí tampoco se da una discusión absurda entre el turismo versus explotación petrolera o minera. De nuevo, imagino que las autoridades de la provincia estarán conscientes que necesitan de ambas actividades y tendrán una regulación estricta para el petróleo y la minería. Aprovechan al máximo dos riquezas que Dios y la naturaleza les proveyó: el paisaje y los recursos naturales, en lugar de tirarse los platos en discusiones bizantinas sobre si deben optar por una u otra. La política petrolera y minera es un punto donde la izquierda guatemalteca va a tener que aclarar su posición. Su sesgo anti-empresarial no puede conducirla a socavar la construcción de una política nacional en ambos frentes. Los gobiernos de Ricardo Lagos en Chile, de Néstor Kirchner en Argentina o de Inacio Lula en Brasil, no son precisamente gobiernos de corte empresarial, pero los tres empujan políticas petroleras y mineras muy ambiciosas, que a la vez procuran ser amigables con el ambiente. En su plan plurianual 2004-07, Lula, por ejemplo, menciona: “Expansión del sistema eléctrico para minimizar el riesgo del déficit comercial (…) Expansión de la generación de energía eléctrica con plantas hidroeléctricas, termoeléctricas y eólicas”. Y sobre petróleo y gas plantea una meta muy ambiciosa: “Autosuficiencia en la producción de petróleo para 2006 (…) Ampliación de la producción de petróleo a 2.2 millones de barriles diarios (…) Ampliación de la malla de oleoductos”. Agregar comentario: |
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