Opinión:
Cuando escribo estas palabras todavía no se sabe si las lluvias nocturnas van a permitir que se presente en el estadio Mateo Flores el famoso cantante Luis Miguel en el concierto que está programado, pero será excelente si se hace. Lo que hoy vuelve a dirigirme a ese artista es pedirle que me permita abordar un tema personal y delicado como es el de su relación con las familias de sus padres. Hace poco transmitió la televisión de México un reportaje que hizo en Cádiz y en Carrara el reportero de La Oreja, César Hernández, en el cual entrevistó a la señora Adna Basteri, tía de Marcela, la mamá de Luis Miguel, y a José Manuel y Vicente Gallego Sánchez, hermanos de Luisito Rey, el papá del artista. José Manuel fue representante de Luisito y muchas veces tuve el gusto de platicar con él.
Luisito, además de heredar a su hijo sus aptitudes de cantante, fue su primer maestro y representante. Las primeras canciones que grabó de niño Luis Miguel fueron compuestas por su papá, quien también era su promotor y supervisaba los contratos que hacía su hermano para las presentaciones por el mundo. Pero después del rompimiento definitivo del matrimonio de sus padres y la repentina y misteriosa desaparición de su mamá, un día que estaban en España, Luis Miguel informó a su papá que quedaba despedido como representante, porque no le rendía cuentas del dinero que producía y, además, Luisito no podía controlar su adicción al licor y a la cocaína. Poco después cayó en una grave depresión y falleció. Pero el misterio de la desaparición de Marcela no se ha podido esclarecer y hay varias versiones. La tía Adna llegó al extremo de sospechar que Luisito la mandó a asesinar con un matón de nombre José y que su cuerpo está enterrado en un cementerio de Almudena, en las afueras de Madrid; un programa de televisión afirmó que Vicente dijo que Marcela se había ido con un siciliano; otros creen que perdió la razón por los excesos de licor y de tabaco y que se encuentra en un sanatorio para personas que no tienen curación sin saber quién es. Los tres suplican a Luis Miguel que se comunique con ellos: la tía Adna le reclama que no les haya llamado cuando murió su abuelo, quien como último deseo pidió que sigan buscando a Marcela; Vicente está en la pobreza y va a rematar unas prendas que usó de niño el hoy famoso y millonario cantante, y le pide que no olvide que “le guste o no le guste, por sus venas corre sangre de los Gallego”; y José Manuel le ruega que vaya a verle porque él ya está muy viejo y enfermo para viajar, pero creo que tiene recursos para subsistir. Los tres coinciden en que desean verle porque le quieren mucho, al igual que a sus dos hermanos pequeños, Alejandro y Sergio. Pero por razones que ignoro, Luis Miguel ha marcado una distancia con ellos y no atiende sus llamadas. Mi solicitud es que no les deje morir sin haber vuelto a verles porque algún día se sentirá mal por ello. ¡Y le deseo que siga triunfando por todo el mundo y haciendo muchos más millones! Agregar comentario: |
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