¿Qué culpa tenemos nosotros de que tantos compatriotas no hablen español?
Rigoberto Juárez-Paz
Les decía que hace 40 años publiqué mi folleto El Carácter Social de la Vida Humana, en el que expreso pensamientos que hubieran podido estar en la exposición de CIRMA: “El estudio más superficial de la situación nacional”, reza mi texto, “nos descubre una sociedad pobre, enferma y analfabeta. Después de más de un siglo de vida como nación independiente, escasamente hemos empezado a resolver los problemas básicos que toda comunidad nacional debe tratar de resolver. Después de casi siglo y medio todavía no podemos ni hablar con nuestros conciudadanos”. Me pregunto ahora: ¿qué culpa tenemos nosotros de que tantos compatriotas no hablen español?
A esos pensamientos, que tanto se parecen a los que recientemente se expresaron con ocasión de las celebraciones de la Independencia nacional, yo agregué: “Desde el punto de vista moral (y hay, por supuesto, otros muchos puntos de vista) la situación del país constituye evidencia de que los guatemaltecos hemos sido y somos profundamente insensibles. El hecho de que la mayoría de nuestros conciudadanos carece de los rudimentos de la cultura occidental y de los medios necesarios para vivir una vida digna, pone de manifiesto, entre otras cosas, que a esa mayoría no la hemos considerado prójimo; que no nos hemos sentido unidos a ella por lazos de obligación; que el área de nuestras obligaciones ha estado restringida al pequeño círculo de nuestros parientes y nuestros amigos; que, en suma, nuestra formación moral, que no es otra que nuestra formación humana, ha sido y es radicalmente defectuosa”.
Como resulta evidente, hace 40 años yo creía que los guatemaltecos contemporáneos éramos moralmente responsables de la mala situación de la mayoría de nuestros compatriotas. En otros términos, yo me pregunté, entonces, ¿por qué estamos como estamos? Y respondí: “Porque hemos sido y somos moralmente insensibles”.
Ahora, en cambio, considero que ello es un error. ¿Por qué ha de ser cada uno de nosotros responsable de la pobreza e ignorancia de tantos de nuestros compatriotas? Según lo veo ahora, uno sólo puede ser moralmente responsable por los actos y omisiones que están dentro de sus posibilidades realizar. “Deber” implica “poder”. Todos estamos moralmente obligados a cumplir con nuestros deberes u obligaciones, y a respetar las leyes del país, pero no existe la obligación moral de mejorar el nivel de vida de nuestros compatriotas. Es cierto que si la mayoría respetara las normas vigentes, habría mejoramiento, pero ello no es responsabilidad mía. Por otra parte, a diferencia de lo que sucede entre familiares y amigos (o entre quienes viven en una aldea), las relaciones en una comunidad compleja generalmente son impersonales. A mí me unen lazos de obligación legal a todos mis compatriotas, pero yo no me siento moralmente responsable de su situación. La mayoría de mis compatriotas, para mí, son perfectos extraños, pues no tengo la menor idea acerca de quiénes son. ¿Qué les parece?
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