El sábado pasado se llevó a cabo una asamblea del partido Frente Republicano Guatemalteco (FRG), que fue aprovechada por el líder máximo de dicha...
elEditorial
El sábado pasado se llevó a cabo una asamblea del partido Frente Republicano Guatemalteco (FRG), que fue aprovechada por el líder máximo de dicha organización política, José Efraín Ríos Montt, para tratar de tomar distancia del gobierno de Alfonso Portillo Cabrera, caracterizado por innumerables escándalos de corrupción, y para denunciar que los eferregistas eran víctimas de persecución política.
Respecto al gobierno de Portillo Cabrera, Ríos Montt pretendió hacer creer que no fue un gobierno del FRG al señalar que “su gobierno estuvo a cargo de un grupo de intelectuales, que, a excepción de tres Ministros y cuatro altos cargos, ninguno perteneció al partido”. Si esto último se analiza a la luz de que quienes ocupaban los más altos cargos en el Organismo Ejecutivo, el ex presidente Portillo Cabrera y el ex vicepresidente Juan Francisco Reyes López, eran miembros de la plana mayor del FRG, no suena muy convincente que digamos.
Por otro lado, a todo el mundo le quedó claro que los lazos entre Ríos Montt y Portillo Cabrera siguen siendo fuertes cuando el viejo líder eferregista justificó la “huida” de Portillo Cabrera a México, bajo el argumento de que la persecución política no le garantizaba un tratamiento justo.
En cuanto a la persecución política de los eferregistas, desde luego que Ríos Montt busca a toda costa desvincularse del gobierno de Portillo Cabrera, es porque está clarísimo que la corrupción erosionó el capital político del FRG. Sin embargo, la mejor manera de “lavarse la cara” no es a base de denunciar una persecución política, sino insistiendo en que todos los desfalcos se investiguen y que los responsables sean debidamente castigados.
De cualquier manera, el FRG no recuperará el terreno perdido buscando “victimizarse” a estas alturas, porque esta vestimenta luce más a disfraz que a traje nuevo. La renovación debe comenzar por insistir en que los responsables de la corrupción durante el gobierno anterior rindan cuentas, comenzando por el propio Portillo Cabrera. En todo caso, este “mago” no debería estar huyendo, sino rindiendo testimonio ante los tribunales de justicia. Lo menos que debería hacer Ríos Montt es pedirle que se presente ante los tribunales de justicia y que devuelva lo que ilícitamente se llevó o facilitó que se llevaran.
0 comentarios: