En estos tiempos es una aventura atreverse a abordar un bus del servicio urbano, pues aparte de que ya son unos armatostes viejos, sucios...
Jaime Laurencio Ruiz Samayoa
En estos tiempos es una aventura atreverse a abordar un bus del servicio urbano, pues aparte de que ya son unos armatostes viejos, sucios y destartalados, con gradas tan altas que sólo la gente joven y saludable puede subirse a ellos, se va jugando la vida por los asaltantes y mareros que son una amenaza constante. Las autoridades poco o nada hacen para no meterse en problemas, porque, según dicen, si le hacen daño a alguna de estas alimañas, los castigan y hasta les quitan su trabajo; y si uno va armado y se defiende, o tan sólo se resiste al robo, lo matan sin tanto hablar. Y los jueces también temen aplicarles penas máximas porque los delincuentes que quedan afuera los amenazan a ellos o a sus familias, y es por eso que se cree que no aplican correcta justicia, porque “es mejor justicia débil que valiente muerto”.
0 comentarios: