Pájara que abre sus alas piojosas o deseadas/
la puta habita el hoyo de la noche.
Bajo la pública luz del farol
o soterrada entre los escondrijos del deseo/
es a un tiempo pulpa derramada o llaga proscrita.
Allí ha estado siempre/ desde el origen del mundo acaso/
ejecutando su acto de hábil circense traga-hombres/
abriéndose y cerrándose como una necesaria flor carnívora.
Guatemalteca/ nórdica o senegalesa/
enana peluda / silueta al mejor estilo Pompeya o Roma
imperial/
su único y gran amor es el billete.
Roñosa diosa de los acantilados del Mezquital/
circúlame en tu cola de escorpión sagrado.
El veneno díscolo de tu carne trémula atízame.
Fabulosa hembra que habitas los pudrideros del mundo/
revuélcame en tu vulva que bien baila
al son del burro y la mariguana.
Con tus ubres ubérrimas y amantes
del gorrión y la salamandra calcíname.
Échate pues a mi lado. No digas nada
y tan sólo róeme despacito el hueso púrpura del alma.
No/ no/ así no. Sí/ sí/ así sí.
Canta primero/ llora después/
o haz lo que putas quieras
pero ven pronto a hervirte sobre mi olla de esperma.
No/ no/ así no. Sí/ sí/ así sí.
Animala entre todas las animalas de la noche/
pon tu mano en mi frente
y ayúdame a vivir en el desamparo de la carne con sida.
(Te veo luego en la sopa del infierno).
Vi tanga de la Yesenia
Una noche de plenilunio recién venido de México
Buscaba yo la ruta del rock underground
Que desde Boca del Monte llevaba a los Álamos
En efecto allí estaba no la Yesenia sino el musicón
Radio Juventud se llamaba
Como Radio Rebelde emitía desde la clandestinidad
Todo en verdad por esos días (1978) buscaba ya su reducto
su sálvese quien pueda.
El canto, los escarabajos, el amor, las piedras, los hombres,
los amaneceres
Pues de pronto los gruesos goterones de sangre y demás
Pues de pronto los decapitados pájaros negros y demás
La utopía en fin, pero el horror también
Salí de la radio moteado, más bien jerigonzo babélico o
babilónico
Con brebajes aptos para criaturas del medievo en la mochila
A mitad del camino el putero Noches de San Francisco
Como la rola de Eric Burdon y los Animales me esperaba
A pocos metros de mi bragueta
El Edén recuperado de la carne los espejos el perfume los
agujeros
Matrix Recargada vampira de tarantino
La Yesenia y su tanga ondulaban vulvantemente a mitad
de la noche fría
¿A cómo la carne? —le pregunté
¿Para llevar o para comer en casa? —me contestó
Para naufragar en el más unigénito cartílago —poeticé
Bienvenido pues al Club de los Estertores Insatisfechos
—coreó
Torres gemelas penetradas por avión terrorista
Turista japonés devorado por jaguar no fotogénico
Sumergíme en la mar ramera
De aquella furibunda tanga lépera caliente, desvergonzada
Durante varias lunas y varios soles
Comí tanga, dormí tanga, sudé tanga, soñé tanga, bailé
tanga, viví tanga, morí tanga
No canto
Señores la hoz para soñar antaño
Con tanquetas y banderas inclinándose a nuestro paso
Canto hogaño
Tanga de la Yesenia invisible casi como Luna turca
Espumeante como hocico de orco
Como la muerte digamos a manos de la mara salvatrucha
La vida también como la vida cuando hilillo caíase de sus
nalgas y
Cataclismos, relámpagos, huracanes, azotaban, amainaban
a mitad de la noche fría
Tengo un tango para la tanga de la Yesenia.
0 comentarios: