Los comicios electorales que se llevaron a cabo ayer en los Estados Unidos de América (EE.UU.) han puesto de manifiesto la enorme incidencia del...
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Los comicios electorales que se llevaron a cabo ayer en los Estados Unidos de América (EE.UU.) han puesto de manifiesto la enorme incidencia del voto hispano (latinoamericano) en estados de la Unión estadounidense con mayor número de electores o representantes al Colegio Electoral, que, al final de cuentas, es el que elige al Presidente y al Vicepresidente de los EE.UU.
Cabe advertirse, en todo caso, que en los estados de la Unión, a excepción de Nebrasca y Maine, un solo voto popular más es suficiente para ganar todos los electores o representantes ante el Colegio Electoral. Recordamos, por ejemplo, el caso del Estado de La Florida en la elección presidencial de 2000, donde, por una diferencia mínima de votos populares, resultó elegido el grupo de electores republicanos, que, a la postre, inclinaron la balanza a favor de George W. Bush en el seno del Colegio Electoral.
Sin duda, la concentración de hispanos en estados clave como California, Florida, Texas, Chicago, Nueva York, Nuevo México y Arizona, entre otros, ha sido decisiva en las elecciones, no sólo de las autoridades nacionales, sino también de las autoridades estatales y locales.
Aparentemente, la participación de los hispanos fue masiva, lo que demuestra el grado de conciencia política que ya tiene esta importante minoría dentro de la Unión americana. Además, se tiene información de que el voto hispano prácticamente fue concurrente en determinados estados clave, lo que, indudablemente, hizo la diferencia, sobre todo en esta elección en que la carrera por la Presidencia de los EE.UU. estaba extremadamente disputada.
La fuerza electoral hispana también decidió que fueran electos muchos candidatos hispanos, tanto republicanos como demócratas a nivel nacional, estatal y local.
Por supuesto, habrá que ver ahora si las nuevas autoridades cumplen o no con las promesas electorales que hicieron al electorado hispano, aunque, dada la incidencia del voto hispano, el incumplimiento de las mismas podría implicar que en próximos comicios se les pase la factura, que, por cierto, ya no será irrelevante.
La importante participación de los hispanos en la política estadounidense también debe ser objeto de reflexión para nuestros gobiernos. Lo menos que se esperaría es que la comunicación fuera eficaz, aunque hay temas cruciales que atañen, tanto a los gobiernos latinoamericanos como a los inmigrantes, tales como la seguridad jurídica de los inmigrantes, el tratado de libre comercio, la internación de inmigrantes temporales, la legalización del voto de los inmigrantes en nuestros países, la inversión productiva de las remesas familiares, etcétera, en los que debería hacerse causa común.
En conclusión, así como los hispanos están haciendo uso de su capital político en los EE.UU., los pueblos latinoamericanos también deberíamos ser capaces de sacar ventaja de esta importante presencia nuestra allí.
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