Sería bueno que le dieran una lectura a la Constitución.
Miguel Ángel Albizures
No, no lo podían ser aquellos lectores que han respondido airadamente pensando que nos hemos “desenmascarado”, cuando nunca hemos tenido máscaras como ellos, que comen santos, que son caritativos, que pertenecen a la institución armada o posiblemente a la “sociedad” y que fueron niños “bien”, en todo sentido. No podían ser subversivos, si vivían en un orden establecido por ellos, donde la norma constitucional se respeta toda vez les favorezca, toda vez el articulado no dañe sus intereses y puedan hacer lo que les venga en gana.
Sacan al diablo cuando uno señala que han pisoteado la Constitución que deberían respetar, y que, carcajeándose de nosotros y de los pocos funcionarios que han querido hacerla valer, la han utilizado de papel higiénico cuando por X o Y razón afecta sus intereses. No, jamás podían ellos intentar subvertir el orden establecido, porque para ellos la pobreza no es fruto de la injusticia, sino “Dios así lo ha querido”, ellos fueron los escogidos, los llenos de gracia, para los que fueron creadas las universidades, la escuela politécnica, los institutos y los pomposos colegios. Los otros, los indígenas, los campesinos, los que habitan el agro guatemalteco, los pobres “son brutos y haraganes por naturaleza”, no tienen alcance y son los responsables del subdesarrollo del país.
No son como los migrantes que abandonan el terruño, ponen en riesgo su vida en las fronteras, carreteras y trenes, para llegar y enviar divisas. Ellos, por el contrario, sacan las divisas del país, invierten donde les genera ganancias, desfalcan el erario nacional y qué importa lo que suceda dentro de la “república” que simple y llanamente fue el lugar donde casualmente nacieron y al que no deben nada según ellos, y de acuerdo a las generaciones que les antecedieron y de cuya sangre son descendientes ¡a todo orgullo!
Uno de estos lectores dice que vivimos en los hoteles cinco estrellas, que nos olvidamos de los pobres y que nos fuéramos a la jaula de oro que tenemos en Cuba. Otro le respondió a él, y eso es lo bueno de los espacios que ha abierto elPeriódico y otros medios, “Ése no tiene idea de lo que escribe. Repite lo que siempre le dictaron. Ni siquiera vale la pena contradecirlo. Pobre”. Otro señala que hay que actuar dentro de la Ley y el Estado de Derecho, porque si no seguiremos siendo subversivos que atentamos contra las instituciones establecidas en un Estado.
No tengo más qué decir al respecto, pero sería bueno que le dieran una lectura a la Constitución, la cual fue el centro de los artículos, pues sin el ánimo de ofenderlos, creo que son neófitos en criterios políticos quienes acuden a la diatriba para defender sus posiciones. Yo dije lo que pienso y lo que siento, si no están de acuerdo, ¡nada podemos hacer!, si de algo sirven las reflexiones para finalizar el año, ¡qué bueno! Desde este espacio quiero seguir aportando en el análisis, diciendo lo que otros no pueden decir o no tienen cómo expresarse. Si en determinado momento se cierra, pues tendremos que buscar otros derroteros y continuar haciendo la lucha por las transformaciones que este país necesita y por despertar, en quienes lo olvidaron o nunca lo han tenido, el sentido de la solidaridad humana. El país no puede seguir el camino que lleva, ni quienes pueden hacer algo, pueden seguir indiferentes.
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