Opinión:Jugando a diosesUsted tiene el poder para dar vida a esta mujer que podría ser su madre, su hija o su hermana. Por: Sylvia Gereda Valenzuela
Cada hora que pasa consume su vida. Vive en contra del reloj desde que estalló el último de sus riñones.
El menor de sus hijos sufre de parálisis cerebral y no camina; mientras que el mayor, de 8 años, es abanderado de su barrio y sueña con que algún día, con su trabajo, convertirá en realidad el sueño de su madre: conseguir un donante de riñón y Q 75 mil para la operación. Ella es el único sustento de su familia. Su esposo la abandonó cuando las enfermedades comenzaron a aflorar. Trabaja como pedicura en el salón Griselda de la zona 10, en jornadas completas que sólo son suspendidas por las sesiones de diálisis que se le aplica para vivir. Sufre insuficiencia renal y vive sin ninguno de sus riñones porque ambos se desintegraron. Por eso, los médicos del IGSS le colocaron un aparato en el vientre por medio del cual se hace la diálisis. El tratamiento tiene un plazo de vencimiento. Le dijeron que duraría cinco años, los cuales ya expiraron. Su única esperanza es conseguir un donante del órgano, pero la lista de espera en el IGSS y el San Juan de Dios es kilométrica y el tiempo apremia y no se detiene. Esta mujer podría ser yo, usted, nuestra madre o hija. Pero se llama Esther Eugenia Ajpoc y le dicen Sheny. Su historia llegó a este periódico por una llamada de un alma bondadosa que pidió que su vía crucis fuera contado para que no sucumbiera en el anonimato. Desde que se publicó, el pasado lunes, mucha gente buena ha respondido a su llamado de ayuda. Pero uno de los gestos más nobles lo encontré ayer. Mientras leía elPeriódico me topé con una conmovedora nota que envió a Cartas del Lector Johanna Timeus y que titula: “Apoyemos a Sheny”. En ella invita a hacer una colecta para ayudar a esta joven madre a conseguir el dinero de su operación y depositar los donativos en el Banco de Comercio, cuenta 106-008218-9 a nombre de Esther Eugenia Ajpoc Cruz, a quien también se puede contactar en el 2367-4989. Timeus propone que iniciemos el año 2005 con el noble propósito de salvar la vida de esta mujer, y yo, en lo particular, me apunto en su lucha. En medio de nuestra impotencia ante el dolor y la enfermedad, Dios nos concede la oportunidad de cambiar la existencia de algunos seres. A veces sin saber cómo ni por qué jugamos a ser dioses y tenemos en nuestras manos el frágil destino de un necesitado. En esta oportunidad podemos agregar tiempo a la vida de Sheny. Sería inhumano tener los medios para salvar una vida y quedarnos de brazos cruzados. Lo único que Sheny necesita es un riñón para vivir. Por eso, mi llamado no es sólo para que esos compasivos lectores donen un poco de lo suyo, sino también para que el ministro de Salud, Marco Tulio Sosa; los directores de los departamentos de enfermedades renales del IGSS y San Juan de Dios, así como las organizaciones que luchan por la vida, tomen el caso de Sheny como un asunto de urgencia, porque como médicos Dios les ha dado el don para dar la vida y atar a la muerte. En este fin de año, mi única petición es que se unan en el esfuerzo para que esta guatemalteca pueda hacer que su deseo más sencillo se haga realidad: “vivir para cuidar y ver crecer a sus hijos”. Por estos días, muchos pedimos éxito y prosperidad. Anhelamos mejor casa o mejor salario. Tal vez cambio en el vestir o carro nuevo. Esta mujer, sólo pide la vida. No necesitamos cambiar el mundo, una vida cuyo rumbo sea enderezado será suficiente para decir que valió la pena vivir. Agregar comentario: |
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