La solidaridad de todo el mundo ofrece alivio a estos países.
George W. Bush*
Los estadounidenses se unen a todos aquéllos que, alrededor del mundo, han sufrido la pérdida de un ser querido entre la pérdida de decenas de miles de vidas, muchas de ellas infantiles, en los recientes y violentos tsunamis que devastaron desde Tailandia al Cuerno de África. En todo Estados Unidos nuestra bandera ondeó a media asta, la semana pasada, en homenaje a las víctimas de esta catástrofe.
Elogio a aquellos individuos, países y organizaciones internacionales que donan dinero, suministros, transporte y logística, y personal, para ayudar a quienes estaban en el camino de los tsunamis. La solidaridad de todo el mundo ofrece alivio a estos países.
El gobierno estadounidense ha formulado un compromiso inicial de US$350 millones para el alivio del desastre, la rehabilitación y la reconstrucción, en beneficio de las víctimas de los tsunamis. También he enviado a la región miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, en apoyo a los esfuerzos de socorro. Nuestros aviones de la Fuerza Aérea distribuyen ayuda las 24 horas del día, y el Ejército ha desplegado el grupo del portaviones Abraham Lincoln, con suministros de socorro y aviones adicionales que ayudan a llegar hasta las víctimas desesperadamente necesitadas que están en zonas aisladas.
Pronto llegará, para ayudar en las actividades de socorro, personal militar estadounidense adicional. En consulta con sus aliados claves y con las Naciones Unidas, Estados Unidos emprendió una de las mayores operaciones de socorro humanitario.
El secretario de Estado Colin Powell y el gobernador de la Florida, Jeb Bush, visitaron la semana pasada la región del Océano Índico, donde se reunieron con líderes colegas y organizaciones internacionales para evaluar los esfuerzos de socorro y las necesidades remanentes. La comunidad internacional se reúne en Ginebra para trazar un plan de reconstrucción y recaudar fondos para ayudar al sur de Asia.
En Estados Unidos, nuestro gobierno ayudará a estos esfuerzos, pero la mayor fuente de la generosidad estadounidense está en los corazones de su pueblo. Desde que ocurrieron los tsunamis, niños y adultos han contribuido con millones de dólares al alivio del desastre y a la reconstrucción. Se unen a un torrente de generosidad que llega desde todo el mundo. Les he pedido a los ex presidentes Bush y Clinton que trabajen con todos los estadounidenses en este importante esfuerzo de socorro humanitario, con el que expresamos la simpatía de nuestro país a las víctimas de una gran tragedia. Los ex presidentes les piden a los estadounidenses que donen a organizaciones caritativas que ya proveen ayuda a las víctimas de los tsunamis. Estas organizaciones han despachado expertos a la zona del desastre, y saben lo que hace falta para satisfacer las necesidades en el terreno.
Nosotros hemos sufrido grandes tragedias naturales, desde terremotos hasta destructivos incendios silvestres y huracanes. Sabemos que nada puede disipar el dolor de los afectados. Haremos todo lo que podamos para ayudar a los pueblos de Asia a enfrentar los grandes retos que encaran, como secuela de esta devastación.
Les ofrecemos nuestras condolencias a aquellos que perdieron a seres queridos, nuestra compasión a aquellos que sufren, y el firme compromiso de Estados Unidos de ayudar a la gente afectada por los tsunamis.
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