Los guatemaltecos ya dimos nuestra respuesta “No”. Nuestro rechazo a la actividad minera ya ha cobrado las primeras víctimas, ¿cuántas personas más tienen que morir para que se respete la opinión de la población?
En Guatemala, aún poseemos bosques, manglares, selvas tropicales y muchas variedades de especies animales y vegetales, no les robemos a nuestros hijos la oportunidad de ver la majestuosa naturaleza que poseemos, no matemos a nuestra madre tierra.
Merecemos un país bello, en donde prevalezca la convivencia armónica entre los seres humanos y la naturaleza. Sí a la vida, no a la explotación minera.
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