ESTADO CONSEGUIRÁ UN AHORRO de por lo menos Q8.2 millones en contrato por 11 meses. Compañía que gozó de éste durante el gobierno del FRG queda desplazada.
El Estado conseguirá un ahorro de Q8 millones 230 mil por el contrato de comida servida a la Academia de la Policía Nacional Civil (PNC) en 2005, según el resultado de la licitación que dejó fuera al proveedor de los últimos cinco años, la empresa Restaurantes y Servicios, S.A. (Resersa), la cual también se benefició con contratos millonarios por el mismo servicio en el sistema penitenciario durante los cuatro años del régimen eferregista.
El nuevo contrato, para un período de once meses del presente año (febrero-diciembre), fue adjudicado a la empresa Odessa S.A., que presentó la oferta más baja de los tres participantes, incluyendo a Resersa.
La mejor oferta correspondía a Odessa S.A., con Q17 millones 534 mil, seguida de Lunch and Dinner, con Q19 millones 681 mil y por último Resersa, con Q25 millones 764 mil.
Además del precio, se calificó la experiencia, la aceptabilidad (variedad en tiempos de comida, balance nutricional y combinación de componentes) y la capacidad instalada.
Esta adjudicación, que se basó en el punteo asignado por la junta de licitación a cada concursante, contrastó con la que se celebró en el año 2002 en la misma institución, y que posteriormente fue develada por elPeriódico.
En esa oportunidad, Resersa obtuvo el contrato para prestar el servicio por un monto de Q7 millones 998 mil, pese a que el precio que ofertó era superior al de otros tres concursantes.
El sostenimiento de la oferta más alta, que correspondía a Resersa, casa matriz de la cadena de restaurantes Los Cebollines, durante los últimos cinco años, habría significado al Estado pérdidas que oficialmente aún no se han estimado, indicó el director de la academia, José Villatoro.
Villatoro indicó que habría que considerar variables como el monto de los contratos en esos años, así como el número de alumnos atendidos en cada período y las ofertas más bajas que compitieron con Resersa, para estimar si el ahorro anual pudo ser similar al que se tendrá en 2005, de Q8.2 millones.
El ministro de Gobernación, Carlos Vielmann, explicó que su despacho no tuvo injerencia en la licitación de 2005, pues ésta corrió a cargo de las autoridades de la academia, dentro de la política de transparencia que mantiene esa cartera.
“Estamos implementando la transparencia en el otorgamiento de los contratos a los proveedores. Se hizo en Presidios y en la compra de combustibles. En el caso de las licitaciones, las adquisiciones se hacen mediante una puntuación balanceada, con una ponderación al precio, sin perder el concepto de la calidad”, explicó.
Indicó que el resultado de la licitación correspondiente a la alimentación en la academia, fue “transparente”, por lo que estimó improbable que alguno de los oferentes perdedores impugne el evento.
Un representante de Resersa, Luis Caballeros, dijo no tener ningún comentario que hacer y declinó informar si se proponen accionar legalmente. A su vez, una representante de la empresa Lunch y Dinner, Gilda Cruz, se manifestó conforme, pues comentó que era la primera vez que participaba y que esperaba acumular más experiencia.
Vielmann dijo que sólo queda pendiente que la documentación sea elevada para su firma, después de un último proceso de revisión para verificar que no exista un procedimiento incorrecto.
Agregó que el ahorro logrado forma parte del esfuerzo por “maximizar” los recursos ante la “limitación” que sufre el ministerio y que ayudará al “fortalecimiento académico”.
VICIOS NO ACLARADOS
Resersa consiguió sostenerse como proveedor del servicio de alimentación en la Academia de la PNC durante los cuatro años del FRG, pese a los vicios en las licitaciones denunciados por proveedores que participaron en los concursos, con inversión de tiempo y dinero, y que no fueron favorecidos pese a sus precios más bajos.
En marzo de 2003, tras el resultado dudoso de una licitación de diciembre de 2002 que recayó en Resersa, los concursantes no favorecidos consideraron que fue “la gota que derramó el vaso” y decidieron impugnar la adjudicación mediante un recurso de revocatoria ante la junta de licitación, pero sin resultados.
Uno de ellos, Luis Bolaños, dijo que “fue una adjudicación antojadiza” porque “no hay una sustentación técnica de los procedimientos empleados para evaluar que nos permita identificar en qué puntos nos ganaron”.
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