Opinión:El nardo en la palabra (LII)El gato escaldado tiene derecho a huir del agua fría. Por: Amable Sánchez Torres
Aprendí muy pronto expresiones como “La Historia es maestra de la vida” o “los pueblos que no aprenden de sus errores están condenados a repetirlos”. Aprendí después que, bajo la literalidad de las mismas, se escondía un muy sólido y comprometedor sentido ético. Ahora, en la primera hoja, correspondiente al mes de enero, del calendario que pende de la pared de mi oficina campea el siguiente texto anónimo: “La Historia la escriben los vencedores”. ¿Qué se puede esperar de esto? Por más vueltas que se le dé, una Historia mal escrita. O sea, una Historia cuarteada y nada confiable. Los vencedores no hubieran sido tales si no hubieran sido también los más fuertes, los más hábiles, a veces los más inescrupulosos. Pero ni la fuerza, ni la habilidad, ni la falta de escrúpulos son garantía de veracidad, sinceridad y objetividad. Por lo tanto, la Historia es lo que nos han contado, pero lo que nos han contado no es necesariamente la Historia. A estas alturas, sabemos del mundo algo muy distinto, quizás hasta completamente diferente, de lo que en realidad ha ocurrido.
¿Quién debería haber escrito la Historia, entonces? Los neutrales. Pero, ¿existen los neutrales? ¿Quiénes son los neutrales? ¿Qué significa neutral? ¿Qué ocurriría si las crónicas de los partidos de fútbol las escribieran únicamente los árbitros? ¿Son neutrales los árbitros? ¿No tienen también su madre o su corazoncito? ¿Quién les paga a los árbitros? ¿Y a los cronistas deportivos? ¿Y a los corresponsales de guerra? ¿Quiénes son los dueños de los medios de comunicación e información? Entre las cosas de las que más presume hoy nuestra sociedad están “las comunicaciones”. Pongo esta expresión entre comillas porque “las comunicaciones” tampoco son sinónimo de “comunicación”. Como contraparte –e incluso como paradoja– de la soledad del sabio, que es una soledad elegida, está la soledad de la gente, que es una soledad impuesta. Las comunicaciones han acortado la distancia –¿qué distancia?–, pero el corazón se siente más solo y desprotegido que nunca. Aunque las cámaras de televisión nos muestren los hechos instantáneamente, tal como supuestamente están ocurriendo, ni siquiera en este caso podemos fiarnos. El “ángulo” y el “enfoque” siempre cuentan. Y el ángulo y el enfoque ya no dependen de nosotros. No digamos, si la noticia nos llega al día o a la semana siguiente a través de un periódico. En resumen, sabemos la Historia que nos han contado, y las generaciones futuras sabrán la Historia que les cuenten, aunque seamos nosotros los protagonistas. Según este esbozo, protagonista pudiera no significar más que monigote. ¿Pesimista y escéptico? Digamos que sí. Por lo menos… indiferente. El gato escaldado sigue teniendo derecho a huir del agua fría. Es su instinto de supervivencia. Agregar comentario: |
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