Después de tres años de prueba y ensayo, los cinco chicos del Tambor de la tribu, por fin decidieron producir su primer disco Afinando los cueros...
Jorge Sierra
Después de tres años de prueba y ensayo, los cinco chicos del Tambor de la tribu, por fin decidieron producir su primer disco Afinando los cueros, y presentarlo al gran público en concierto, el viernes 15, en el Expocenter del Grand Tikal Futura Hotel.
Ante cerca de mil quinientas personas, en su gran mayoría adolescentes, El Tambor de la tribu, desgranó pieza a pieza el álbum, con éxitos como, Skalavera, Tú, mujer, y otros como, Suavecito, Si te vas, Hoy, La santa cachucha, Te necesito.
El concierto inició a más de cien por hora. Vigoroso, joven, energético, imparable, en particular, gracias al trabajo del batería Luis Pedro Aguilar, y del bajista Ricardo Ortiz, apoyados por Ricardo Fuentes en los teclados, Alejandro Puga, voz líder y guitarra rítmica, y por Alberto Fuentes en la primera guitarra. En ese orden.
Hay que admitir que su fórmula de rock pop mestizo, que dicen forjar, engancha al más indiferente. Su energía es envolvente. Y sobre todo el trabajo que hace Ricardo, quien en mi opinión es quien parece tener mayores conocimientos musicales y además, es el que más aporta y el que al final, junto a Puga, define con claridad el tipo del grupo. No así, su hermano, Alberto. Que si se le sustituyera, no cambiaría nada o quizá hasta mejoraría.
Hago un paréntesis para anotar, que no sé qué sucede con la gran mayoría de guitarristas de los grupos de este país. No sólo no muestran disciplina, técnica, ni conocimiento, sino que además, a sus primeros balbuceos, actúan ya como consumadas estrellas.
En cuanto a Puga, que entiendo ostenta el liderazgo, de voz seca, nasal, joven, y entonación natural, como ya mencioné, termina por bordear el trabajo de una banda que tiene las ganas y las fuerzas necesarias para esculpir, en forma chapina, un buen mestizaje sonoro.
El Tambor de la tribu avanza como meteorito. Y es fácil entender por qué, porque sus letras, por ser sencillas y predecibles, se graban con facilidad en la cabeza; porque apuestan más por lo rítmico; porque su trabajo desciende a un público de ocho años y sube a uno veinteañero; y porque reaviva la esperanza que la energía de la música guatemalteca no está del todo maltrecha.
Un consejo, sugiero que el grupo proteja esa postura rebelde y auténtica mostrada, para ello, evite hacer concesiones mercantilistas (tomar bebida de sus patrocinadores en el escenario, por ejemplo), no fiarse del gusto masivo, ni de la adulación de algunos medios de comunicación, que ya está claro, se les dificulta separar la paja del grano.
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1 comentarios:
Ana Gabriela Guzman: (2008-05-19 17:47:47 horas)
mmmm pa la verdad yo pienso que el Tambor de la Tribu es uno de los grandes grupos de Guatemala ya que se han sabido llevar de una buena forma con sus fans y controlar lo que es el canto con su vida Espero el Tambor de la Tribu siga creciendo y se den a conocer como otros grupos Guatemaltecos...
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