El gobierno sigue sin resolver la discutida compra- venta multimillonaria de medicinas.
Jorge Palmieri
El Gobierno de la República todavía no ha resuelto el negocio en entredicho de la compra-venta de medicinas por Q1,300 millones, en el cual se dice que hay corrupción. Las partes en competencia son los fabricantes y distribuidores de medicinas de Guatemala y los representantes de las fábricas transnacionales. Y los compradores son el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social y el Ministerio de la Defensa.
La primera vez que me enteré de este asunto fue cuando me visitaron los licenciados Leonel Rodas, presidente de la Gremial de Farmacéuticos guatemaltecos y Luis Velásquez, presidente de la Asociación de Industriales Farmacéuticos de Guatemala, con el doctor Efrid Cifuentes. Para presentarles, vino con ellos un buen amigo mutuo que traía una botella de whisky que compartimos mientras explicaban su posición en el negocio. En el transcurso de la larga plática, ofrecieron que en su próxima visita traerían otra botella de un whisky de aún mejor calidad, pero les pedí que no se molestaran porque me cayó mal que pudiesen creer que con una botella de whisky iban a obtener y compensar mi apoyo en ese negocio multimillonario. Antes de irse me dieron un grueso fajo de documentos que comencé a leer pero pronto dejé por un lado para poder seguir leyendo los tres libros estupendos que tengo a medio leer: la novela de Umberto Eco La misteriosa llama de la reina Loana, Los diez mandamientos en el siglo XXI de Fernando Savater, y I ¡Déjate de pendejadas! del ocurrente periodista y escritor mexicano Guillermo Fárber.
Después me llamó por teléfono mi amigo Carlos Torrebiarte, presidente de la Junta Directiva del IGSS, para pedirme que le recibiese para explicarme personalmente su posición. Vino acompañado del contador público Rolando del Cid Pinillos, subgerente de Integridad y Transparencia Administrativa (¿?) del IGSS. Escuché con atención sus explicaciones y me dejaron otro grueso fajo de documentos, por lo que les sugerí que me mandasen una carta breve para publicarla. Prometieron enviármela, pero ya pasó más de una semana y aún no lo han hecho.
Anteayer volví a recibir a los señores Rodas y Cifuentes, a quienes también había sugerido que me trajesen una carta no más larga de una cuartilla, pero trajeron una demasiado larga. Además, me dejaron otro grueso fajo de documentos y recortes de prensa que con franqueza dije que no voy a leer. Me reiteraron que es muy grande la corrupción que hay en el IGSS, pero no creen que en ella participe Carlos Torrebiarte, pero sospechan que sus colaboradores le tienen engañado. Afirman que el ministro de Salud Pública, Marco Tulio Sosa, jamás les ha pedido ni un centavo y que siempre fueron correctas y transparentes las negociaciones que hicieron con él durante el gobierno de Álvaro Arzú. (Continuará)
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