Guatemala es el país de las contradicciones y de la incansable actitud de seguir quedando bien. Nuevamente los curas, con lugar donde no tienen que estar, siguen engañando a la gente humilde, que dentro de su ignorancia respetan lo que diga “el padrecito”. Traigo a colación el tema por la reciente firma del gobierno con participación de dos obispos acerca de “la política de minería”, en la que no tienen absolutamente nada que hacer los representantes de la Iglesia católica, pues esto, compete discutirlo sólo en las instancias políticas pertinentes. Primero se involucraron en la lucha guerrillera, y ahora incitan la invasión de fincas, con el pretexto de quitarle a los ricos, porque ellos tienen la culpa de la pobreza de los campesinos e indígenas, todo esto y algo más, es lo que se han propuesto predicar algunos sacerdotes católicos. Ahora resulta, que ellos pretenden diseñar las políticas del Estado, y han principiado por diseñar la política minera. En lugar de estar interfiriendo las funciones del gobierno debían de preocuparse por lo que significa su tarea pastoral. Se están quejando de la escasez de sacerdotes y están perdiendo fieles. Hay tantas otras cosas por las que se deben preocupar y no seguir engañando e interfiriendo el desarrollo del país. La Iglesia católica está tan desprestigiada que necesita que sus pastores se preocupen de ella, sus integrantes se han visto envueltos en escándalos que los debe hacer voltear la vista hacia el interior: casos de pedofilia, homosexuales, guerrilleros, organizadores de manifestaciones y ahora, directores de las políticas de Estado; y no digan que son acciones individuales porque se exhiben con todo y sotana pretendiendo con esto tener credibilidad. Pero, ¿quién tiene la culpa de cederle estos espacios políticos? Sin duda el mismo gobierno timorato que sigue pensando en el poder político de la Iglesia. ¿En dónde quedó la separación de la Iglesia y el Estado? Porque si esto no existe, ¿por qué no invitan a las demás iglesias?
En vez de obligar al gobierno a que los invite, ¿por qué no emprenden un trabajo para rescatar a todos esos jóvenes endemoniados llamados “mareros”, que andan asesinando a cuanto cristiano se les pone enfrente? No, señores de la Iglesia católica, recapaciten. Ya pasó el tiempo en que el Papa nombraba a los cardenales “Regentes de los Principados”. No sigan engañando, especialmente a la gente más necesitada. No les sigan diciendo que con un cilindro de metal se van a llevar el agua del lago de Atitlán. No les sigan inculcando que el gobierno es su “tata” y que les tiene que dar salud, educación y comida a todos los hijos que quieran tener, porque para eso son los impuestos que pagamos todos. Señores, revisen su forma de actuar no utilicen a la Iglesia para otros propósitos que no sean los que dicta el Evangelio, no tergiversen el contenido bíblico porque eso los está llevando al desprestigio y a la pérdida de feligreses. Gracias a Dios, aún hay excelentes sacerdotes que con su trabajo pastoral y con su inquebrantable fe, mantienen viva esa institución. Ellos seguirán siendo dignos de respeto y admiración por no dejarse contaminar por quienes tienen otros propósitos, y por los que ni siquiera se pueden sentenciar con las palabras de Jesucristo: “Perdónalos Señor porque no saben lo que hacen”, ya que ellos sí saben lo que hacen y para qué lo hacen. Porque esto no es cuestión sólo de política y religión, también existen intereses e ideologías ocultas para mantener una nación sumergida en el atraso y, como consecuencia, también en la pobreza.
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