• elPeriodico
  • Deportivo
  • laTarjeta
  • Foto Blog
logo-elperiodico

Guatemala, viernes 14 de octubre de 2005

  • Boletín
  • Especiales
  • Multimedia
  • Portada
  • País
  • Economía
  • Opinión
  • Deportes
  • elMundo
  • Cultura
  • Ciencia & Tecnología
  • Investigación
  • Suplementos
  • Obituario
  • Domingo
OpiniónCartaslaColumna
CulturaelAcordeón
Hi-TechCienciaSalud
GenT & MásSwitchEspacios
ObituarioFunerarias del día

Más en esta sección

  • ¡De la Presidencia a la cárcel!
  • Amor, amor
  • La letra “B”
  • Comentarios…
  • El rincón de Casandra
  • El rompecabezas
  • Territorio y región en Guatemala
  • Los intocables
  • El equilibrio en la Reforma Fiscal
  • Delito de enriquecimiento ilícito

Ranking

  • Más comentado
  • Más leído
  • Más enviado
  • La certificación “Rainforest Alliance“
  • Guatemala pide cita para solicitar TPS
  • El duelo de los genios
  • Mejor vallenatos
  • Solidaridad
  • Dos parpadeos mortales
  • Mal paga el diablo a quien bien le sirve
  • Paguemos impuestos
  • Deplorable bochorno
  • Gracias, Selección
  • Opciones rápidas para purificar en casa
  • Investigan gastos en jardín de Portillo
  • Dos parpadeos mortales
  • Ayuda que no ayuda
  • C h o j í n
  • “Stan” dejó 79 huérfanos
  • “Chalo” Romero: “Se dio pelea”
  • ¿Y Palmieri qué ha hecho?
  • Guatemaltecos de segunda
  • Finaliza el contrato de Ramón Maradiaga
  • ¿Empleados hambrientos?
  • Natalia Jazz Quartet
  • Simposio arqueológico
  • La figura del mozo colono que se niega a desaparecer
  • Fonseca es clave
  • “Querido Líder” de Corea del Norte padecería de cáncer de páncreas
  • Cheney pudo haber violado la ley con plan secreto antiterrorista
  • (re)Elección de Torres
  • Cambiar el patrón de conducta
  • Torpe decisión

Opinión:

Guatemaltecos de segunda

El país necesita justicia social, no limosnas.

Gustavo Berganza

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
Está bien la caridad. Dar un rato de nuestro tiempo libre, ensuciar nuestros khakis de marca chapoteando entre el lodo y desprendernos de un poco de lo que nos sobra puede servir para apaciguar lo que nos va quedando de solidaridad social. Eso puede funcionar por un momento para hacernos sentir bien y, de paso, mejorar nuestra imagen ante los demás.

Pero eso es como poner una curita para evitar que el tumor haga metástasis.

Insisto: el desastre que se nos vino encima lo padecieron los guatemaltecos más pobres, quienes ya ni siquiera alcanzan a ajustar para la canasta básica y, en consecuencia, afrontan problemas de desnutrición crónica y aprendizaje y quienes, por esa razón, no tienen mayor esperanza de pasar de zope a gavilán.

Darles una manita, ayudarles a levantarse y alentarlos a que se sacudan el lodo no es suficiente ni siquiera para que retornen al nivel de pobreza en el que malvivían antes de las lluvias. La pérdida de cultivos de supervivencia, de sus viviendas y escasas posesiones materiales los ha hundido, quién sabe si no por generaciones, en la extrema pobreza.

Muchos guatemaltecos han vivido tanto tiempo en la marginación que ya consideran a la pobreza como su estado natural y responden agradecidos cuando el pudiente se apea de la SUV o de la avioneta para darles una limosna y una palmadita en el hombro. Como los escasos estudios sobre el tema muestran, en Guatemala hay un 46 por ciento de población que no percibe expectativas de mejoramiento para sus hijos (PNUD, 2004). Han interiorizado que la miseria del país no va a cambiar.

Tal como nos recuerda con frecuencia César García en estas mismas páginas, a pesar de que Guatemala es un país con muchas necesidades, para infortunio nuestro, las elites económicas siguen pensando que con la caridad basta para resolverlas.

Quienes tienen el poder de cambiar las cosas en Guatemala no caen en la cuenta de que la caridad no provee redes de seguridad necesaria para amortiguar los embates de desastres como el Stan. Para eso, se necesita que el Estado obligue a todos, vía impuestos, a contribuir en ese esfuerzo. Se requiere también que la propia sociedad participe más fiscalizando al Estado y obligándole a dedicar más esfuerzos y recursos en el combate a la pobreza.
Lo que Stan desnudó no era algo que estuviera oculto. Se necesita ser ciego y sordo para no enterarse que más de 2 millones de guatemaltecos subsisten con menos de un dólar al día. Basta verlo en la talla de los niños, el peso de los adultos, en los centenares de mendigos que emigran a las áreas urbanas.
Con una situación así, en donde claramente hay ciudadanos de primera –los que sólo bajan de sus alturas cuando hay desastres- y de segunda, que viven permanente en la marginación, no es de extrañar que el país esté como está.
Imprimir
Enviar nota
Corregir
Facebook
Twitter
Untitled Document
Paga Q725 por blanqueamiento y limpieza para tus dientes en Dental Familiar
Q.725
50%

Descuento

Q.1450

Valor

Agregar comentario:

captcha

Reglas para comentar en el foro

Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.

Se prohíben mensajes que contengan:

  • Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
  • Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
  • Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
  • Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
  • Mensajes de contenido pornográfico
  • Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor

Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.


Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.

0 comentarios:

  1. No hay comentarios publicados por el momento.
subirSUBIR
  • Contacto
  • Aviso Legal
  • Ayuda
  • Nuestra Redacción

ElPeriódico de Guatemala
15 avenida 24-51 zona 13, Guatemala, Guatemala PBX: (502) 2427-2300
Suscripciones: (502) 2427-2323 / 1-801-00-GUATE / suscripciones@elperiodico.com.gt

Marca Registrada © Aldea Global, S.A. (elPeriódico)

campsite