Pero es probable que lo ignore el presidente venezolano, Hugo Chávez.
Jorge Palmieri
La relación entre México y Venezuela siempre fue muy amistosa, pero se ha deteriorado y está a punto de romperse como consecuencia de las impertinentes y agresivas declaraciones contra el presidente mexicano, Vicente Fox, de parte del mandatario venezolano Hugo Chávez, un tosco militar golpista, populista e ignorante, quien es probable que ignore que en 1824 el Congreso Constituyente de Anáhuac otorgó al “Libertador” Simón Bolívar la ciudadanía mexicana y el grado de generalísimo de la Liga Americana. Y en 1815, uno de los patriotas que consumaron la independencia de México, el campesino analfabeto Vicente Guerrero, le invitó a venir a acompañarle a comandar las huestes patrióticas que luchaban contra las fuerzas realistas españolas, pero Bolívar no vino porque Venezuela estaba pasando por “El año terrible de su Historia” y él estaba en Haití preparando la invasión y, a los 34 años de edad, regresó a lanzar su proclama de “Guerra a Muerte” y a crear en Caracas la Segunda República. Además, a esas alturas ya tenía que andar cuidándose las espaldas de los traidores que trataban de asesinarle como, 15 años después, mataron a traición a su lugarteniente y declarado heredero, el general Antonio José de Sucre “el padre de Ayacucho”.
Bolívar soñó con la “idea grandiosa de integrar una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo” de los países del Nuevo Mundo colonizados por España. Por su parte, Vicente Guerrero era un campesino patriota que no fue a la escuela, no sabía leer ni escribir y fabricaba pólvora en las montañas del Estado que hoy lleva su nombre. Después de que fue derrotado por las tropas realistas, despojado de sus hábitos sacerdotales y fusilado el 22 de junio de 1830 en la Cárcel de la Inquisición el sacerdote José María Morelos y Pavón, discípulo y lugarteniente del cura Miguel Hidalgo y Costilla, iniciador de la independencia y protagonista del Grito de Dolores, quien a su vez fue excomulgado y fusilado el 1 de agosto de 1811, Guerrero siguió luchando como guerrillero a pesar de que, a petición del virrey Apodaca, su padre le pidió que dejase la lucha y le prometió que a cambio recibiría privilegios, una respetable fortuna y el grado de general, a lo que respondió: “¡La Patria es primero!”, frase que pasó a la historia junto con el autor de la Independencia de México.
El virrey Apodaca ordenó entonces al oficial realista Agustín de Iturbide ir a ofrecerle el indulto, pero éste propuso a Guerrero proclamar la independencia para establecer una monarquía constitutiva con el reconocimiento de igualdad de todos los mexicanos y de la fe católica como única religión; y el 24 de febrero de 1821 firmaron el “Plan de Iguala” que dejó a Iturbide como jefe del Ejército Trigarante y a Guerrero bajo sus órdenes. Pero Iturbide era demasiado ambicioso y despótico y se erigió Emperador, por lo que Guerrero se sublevó hasta derrocarle y sacarle al exilio. Guerrero encabezó después un movimiento político liberal y formó parte como suplente del triunvirato que asumió el Poder Ejecutivo. En 1828 se sumó al “Plan de la Acordada” para destituir al presidente Manuel Gómez Pedraza y en enero de 1829 el Congreso le nombró Presidente de la República, cargo que desempeñó sólo ocho meses durante los cuales afrontó serios problemas como la expulsión de los españoles de México, la presión del embajador estadounidense Joel Roberts Poinsett para que vendiese Texas –a lo cual Guerrero se opuso en forma rotunda– y la guerra civil de Yucatán. En 1830, el Congreso le declaró “imposibilitado para gobernar la República” y regresó a Acapulco, donde el 15 de enero de 1831 fue invitado a comer a bordo del bergantín “El Colombo”, que estaba anclado en la bahía, por el marino genovés Francisco Picaluga, quien le traicionó por 50 mil pesos y le entregó a las autoridades. Fue hecho prisionero y conducido a Huatulco (Oaxaca). Luego fue llevado a la capital del Estado, donde se le formó Consejo de Guerra, fue declarado culpable y fusilado. La historia mundial está llena de traiciones e injusticias contra los héroes que han luchado por la libertad de los pueblos.
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