El próximo 3 de diciembre cumple años la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP); la cual surgió de la Asamblea Nacional Constituyente, electa democráticamente e instalada durante el gobierno militar a cargo del general Óscar Mejía Víctores, por este motivo la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), con el patrocinio de la fundación Adenauer realizó la semana pasada un foro público durante el cual compartió con los asistentes un breve análisis acerca de la LEPP y el Sistema de Partidos Políticos en Guatemala.
Los resultados presentados por Asíes, destacan que a lo largo de dos décadas el Tribunal Supremo Electoral (TSE), ha logrado consolidar su éxito a través de la realización de cinco elecciones generales, tres elecciones municipales, dos consultas populares y una elección legislativa extraordinaria, así como el incremento y depuración del padrón electoral. Empero también aparecieron algunas fortalezas y debilidades de la Ley de 1985; entre las primeras están la apertura de espacios de participación y organización; la autonomía del TSE, ausencia de restricciones en cuanto al pluralismo ideológico y político y las facilidades para la formación de organizaciones políticas. Entre las debilidades expuestas están las siguientes: que no regula adecuadamente la representación de minorías; el control y la fiscalización del financiamiento de los gastos de los partidos; no tipifica las faltas y delitos electorales y otorga desmedido poder, al secretario General y al Comité Ejecutivo de los Partidos Políticos, en detrimento de la asamblea nacional.
Durante este lapso los partidos han sido plataformas electorales cada cuatro años; mostrando una evidente debilidad organizativa y financiera; ausencia de democracia interna; ambigua definición ideológica; débil arraigo social y transfuguismo. Estas condiciones son las que delimitan sus desafíos institucionales, además del “liderazgo”. A este respecto algunos apuestan por nuevos líderes y otros por el reciclaje de los mismos. ¿Cuál debe ser el perfil de ese nuevo político? Usted, distinguido lector, ¿qué opina?
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