Abusa monseñor Quezada Toruño al amenazar al Presidente de la República.
Jorge Palmieri
El tema más delicado que hay en discusión pública en estos momentos es la Ley de Planificación Familiar, que fortalece a la Ley de Desarrollo Social y permitirá el acceso universal a la planificación familiar, la cual ya fue discutida y aprobada por el Congreso de la República y sólo falta la sanción presidencial para que entre en vigor o sea vetada para que regrese al Organismo Legislativo. Sin embargo, el Cardenal Arzobispo Metropolitano, monseñor Rodolfo Quezada Toruño, exige que se vete y amenaza con tomar otras acciones, a pesar de que el presidente Berger no ha emitido su opinión al respecto e indicó que la analizará con cuidado y escuchará a todos los sectores antes de decidir si la sanciona o la aprueba. No obstante, monseñor Quezada Toruño ha seguido expresando su oposición y, en su homilía del domingo pasado, amenazó con recurrir a la justicia, que habrá manifestaciones y se podría ejercer la opción de la desobediencia civil al agregar: “Esta disposición abre las puertas a recurrir a los tribunales de amparo, al derecho de ejercer la desobediencia civil y a la misma ingobernabilidad”. (Prensa Libre del lunes 21/11).
Monseñor “aseveró que con la ley tarde o temprano se permitirá el aborto, y que al justificar medios para alcanzar un buen fin será un mal ejemplo que podría abrir el paso para obtener fines por cualquier medio, como asesinatos, robos o calumnias”, y llegó al colmo de decir que calificó la aprobación “como una imposición fascista o marxista” e indicó que ordenar repartir preservativos atenta contra la libertad de culto religioso” ¡Púchica! ¡Según esto la ley podría ser la causa de todos los males!
Esa misma nota dice que el cardenal arzobispo “ofreció la eucaristía” para pedir que Berger “tenga la fortaleza para vetar la ley”, y anunció que enviará una copia de ésta al Vaticano esta semana, para que la conozca el papa Benedicto XIV”. Con lo cual comprometió al Espíritu Santo, simbolizado en la eucaristía, a tomar cartas en el asunto y si no logra el milagro se pondrá en evidencia. Y dice que consultará al Papa como si Guatemala no fuese un país libre, soberano e independiente, y para gobernarse tuviese que consultar las opiniones del papa Benedicto XVI. ¿A cuenta de qué? ¡Cómo no Chon!
Al arzobispo Quezada Toruño se le pasó la mano y es probable que ignora que el artículo 36 de la Constitución de la República establece: “El ejercicio de todas las religiones es libre. Toda persona tiene derecho a practicar su religión o creencia, tanto en público como en privado, por medio de la enseñanza, el culto y la observancia, sin más límites que el orden público y el respeto debido a la dignidad de la jerarquía y a los fieles de otros credos”. Además, talvez no está enterado de que en la actualidad hay en Guatemala más evangélicos que católicos, por lo que no tiene ningún derecho a tratar de imponer a todos los guatemaltecos los criterios que, sobre cualquier tema que sea, puedan tener el Vaticano, la Iglesia católica y el alemán Joseph Ratzinger. Monseñor Quezada Toruño debe tener en cuenta que el primer párrafo del artículo 73 de la Carta Magna dice: “La familia es fuente de la educación y los padres tienen derecho a escoger la que ha de impartirse a sus hijos menores”. Asimismo, el Artículo 47 (Protección a la familia) dice: “El Estado garantiza la protección social, económica y jurídica de la familia. Promoverá su organización sobre la base legal del matrimonio, la igualdad de derechos de los cónyuges, la paternidad responsable y el derecho de las personas a decidir libremente el número y espaciamiento de los hijos”.
Es indispensable imponer un control al número de nacimientos por medio de los anticonceptivos y preservativos, porque el desmedido incremento poblacional que hay, amenaza con que pronto no habrá espacio ni comida para tantos. También es importante contrarrestar la irresponsabilidad de quienes hacen un hijo cada vez que tienen coito. Por estos días, la actividad sexual comienza muy temprano, cuando todavía no se tiene responsabilidad paterna. Además, existe el peligro del sida y es necesario que los muchachos protejan su pipiriche.
0 comentarios: