Nadie más que la mujer tiene el derecho inalienable de decidir la maternidad.
Jorge Palmieri
Es una violación a los derechos individuales de las mujeres el que otra persona, o la religión, o la Iglesia, o las autoridades, o los hombres con quienes han copulado pretendan determinar si deben o no quedar embarazadas y dar a luz. Porque son ellas –y nadie más– quienes tienen que sufrir las consecuencias de llevar en el útero a una criatura durante un período generalmente de nueve meses. Por eso siempre me he pronunciado a favor del control de la natalidad y de que las mujeres puedan usar los métodos anticonceptivos que tengan a su alcance (mejor si son recomendados por una persona que sepa), ya sea pastillas, condones o cualquier otro. Pero en el mundo en general, y en Guatemala en particular, debe haber un límite sensato para la población. ¡Ya somos demasiados los seres humanos que poblamos este pequeño planeta que ya no soporta más carga y deterioro! Estamos viendo que el exceso de población causa dramática mortandad por la falta de comida, o produce sociedades necesitadas de protección humanitaria para poder sobrevivir, y cuando por un lado hay necesidades y desamparo, y por el otro escasean la comida y las fuentes de trabajo y de ingresos, surgen las maras que cometen los más variados actos de delincuencia para poder subsistir en una sociedad excluyente y consumista. ¿Es esto lo que quieren quienes se rasgan las vestiduras porque se quiera impartir en las escuelas la educación sexual y el uso de anticonceptivos y condones?
En el mismo orden de ideas, siempre me he pronunciado también contra el aborto después de que haya transcurrido cierto tiempo de gestación, porque creo que si la criatura ya está formada se comete un crimen. Salvo en los casos extremos en los que hay violación, estupro, graves enfermedades congénitas o que la madre pueda correr peligro de muerte en el desarrollo del embarazo o en el parto.
Las mujeres no deben prestar oídos a los retrógrados fanáticos religiosos, fundamentalistas, ignorantes, supersticiosos que ignoran estas cosas o lo poco que saben lo han aprendido de oídas, porque no están autorizados por el gobierno del Vaticano para practicar con normalidad la actividad sexual –como cualquier varón normal–, lo cual me parece una monstruosidad, mayormente para aquellos que no están capacitados para aguantarse las ganas de practicar el sexo y es entonces cuando acuden a la pederastia o a las violaciones, ya sea de mujeres o de niños, aunque éstos no necesariamente tengan inclinaciones homosexuales. Es inconcebible que en 2005 y pleno siglo XXI exista en la Iglesia católica la imposición del voto del celibato, por lo cual los curas que lo cumplen tienen que actuar en la vida como especies de eunucos. Y por eso es también que hay tantos curas por allí a quienes sus hijas o sus hijos les llaman tíos. ¡Y pensar que estos hipócritas que son como tumbas blanqueadas son los que pretenden imponer al resto de la sociedad cómo se puede o no practicar la actividad sexual! ¡Qué de a tú!
yo pienso q las mujeres deben ser respetadas al igual q los hombre
anita garcia: (2008-05-12 17:27:22 horas)
A mi me gustaria que las mujeres no se dejen engañar por esposo que no les pase como a muchas
gracias
EDGAR GONZALEZ : (2008-04-03 13:23:13 horas)
es imprescindible que se establesca la equidad de derechos en base a lo establecido en el articulo 4 de la constitucion, ya que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, sin embargo se debe velar por que se agudicen las penas al delito de omision ya que las autoridades no cumplen con darle tramite a las denuncias presentades por las mujeres cuando les estan infringiendo sus derechos como seres humanos y por lo tanto no se le esta dando la devida tificacion juridica que se merece cada caso por lo tanto el estado deve velar por que los organos judiciales encargados en velar por el fiel cumplimiento de la ley actue con forme a lo establecido en ella y actuen heciendo su trabajo
3 comentarios: