El gobierno debe prohibir cuanto antes los peligrosos juegos con pólvora.
Jorge Palmieri
* Es imperdonable e incomprensible que estando en el año 2005 las autoridades de Guatemala sigan permitiendo la fabricación y el consumo de los peligrosos juegos de pólvora –como los cohetes, cachinflines y silbadores– a pesar de los constantes accidentes que estos ocasionan, sobre todo a los niños que resultan gravemente heridos, como es el caso del niño Luis Fernando Cojón, de 3 años de edad, quien por la explosión de una pieza para elaborar silbadores, en noviembre del año pasado tuvo que ser atendido de emergencia durante un mes en el servicio intensivo de la Clínica de Quemados del hospital Roosevelt por haber sufrido graves quemaduras hasta de tercer grado en el rostro, el torso y los brazos, al extremo de que perdió los dos ojos, en el interior de su vivienda en San Juan Sacatepéquez donde, irresponsablemente, sus padres estaban fabricando esos artefactos. En casi todos los países civilizados están prohibidos esos juegos, y hay muy pocos lugares donde todavía son permitidos porque año tras año se venían produciendo accidentes como este. No me explico qué esperan las autoridades de Guatemala para prohibirlos para que no sigan causando más víctimas.
* En el transcurso de muchos años he venido protestando por el abuso que se cometen en los templos católicos de las zonas residenciales cuando queman ruidosos cohetes de vara en algunas festividades. No hay derecho para que los católicos fanáticos de los cohetes de vara mantengan en zozobra a las personas vecinas de esos templos, aún a quienes no comparten ni su fe ni su gusto por el ruido que producen los desagradables estallidos que, además, dejan en el aire una desagradable y nociva contaminación ambiental por la hedentina de la pólvora quemada. Los fieles de cualquiera que sea su fe y su denominación deberían estar limitados a practicar sus ritos y agasajos solo adentro de los límites de sus templos, porque no tienen ningún derecho a obligar a los vecinos a soportar esas molestias.
* Amigable corrección al colega y amigo Juan Luis Font. En su escuchado programa A primera Hora dijo ayer que el diputado Enrique Castillo Medrano fue electo por el partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), pero es una equivocación porque fue llevado al Congreso de la República por el Partido de Avanzada Nacional (PAN) y después se cambió de camiseta y se pasó a la UNE, de donde recientemente fue expulsado.
* Los lectores del Magazine del diario Siglo Veintiuno vamos a echar mucho de menos las siempre ilustrativas, amenas e interesantes columnas dominicales del destacado poeta y periodista Marco Augusto Bolo Flores. Es lamentable que ese medio de comunicación haya decidido prescindir de tan valiosa colaboración. Pero como él es un hombre de experiencia ya sabe que son “gajes del oficio” y por eso el domingo pasado se limitó a despedirse de sus lectores diciendo solamente: “A otra cosa mariposa”. Le deseo que muy pronto encuentre otro espacio.
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