Aunque para los jóvenes los morteros son uno más en la lista de fuegos artificiales tan abundantes en esta época, para los expertos de la Sección de Desactivación de Explosivos (Sedex) de la Policía Nacional Civil (PNC), son armas ofensivas cuya venta debería estar prohibida.
Por ello, es seguro que no los encontrará en los exhibidores de cohetillos a menos que pregunte específicamente por ellos, pues están escondidos por aquello de que la PNC se presente a hacer una inspección del producto que tienen a la venta.
Una vez el futuro cliente pide morteros, el comerciante le responderá con otra pregunta: ¿“De a cómo quiere”? ya que hay de todos tamaños –de los que valen Q0.25 y son cinco veces más grandes que un cohetillo hasta los de Q150 que contienen dos libras de pólvora.
Las explicaciones que acompañan a la venta varían. Están quienes le recomiendan que los más grandes son para ser usados sólo a campo abierto. Otros llegan a comentar que si quiere ver volar un carro, el más grande es el perfecto.
El efecto del mortero es igual al de una granada de fragmentación, en cuanto al poder explosivo. A su favor únicamente tienen que no sueltan fragmentos, explica el oficial Isaías Gudiel Polanco, de la Sedex.
Los morteros están fabricados con pólvora pirotécnica y mucho papel periódico. La combinación de ambos acumula los gases para originar la explosión una vez reciben fuego directo. Y es tan potente que posee la capacidad de causar la muerte instantánea a una persona, por no hablar de mutilaciones serias como pérdida de brazos o piernas.
La onda expansiva, además, llega a alcanzar los tres metros. A esas distancia, es capaz de reventarle a una persona los tímpanos y provocarle desgarres en la piel. Si hay viviendas o vehículos cercanos, puede quebrarles los vidrios.
Aunque algunos vendedores aseguran que les hacen encargos especiales para llevarlos a la playa o a alguna finca, el especialista de explosivos comenta que ninguna excusa es justificable. Los morteros son peligrosos y no son simples juegos pirotécnicos.
Sin ley para prohibirlos
Para la diputada Nineth Montenegro, es necesario prohibirlos de tajo. Explica que tanto la pólvora como el clorato de potasio son altamente inflamables y explosivos, y para evitar su contrabando es preciso reformar la Ley de Especies Estancadas.
Por otra parte, señala, es necesario que las municipalidades impidan la venta de morteros. El Plan Belén, sostiene, no es suficiente y, por otra parte, las autoridades policiales no cuentan con un marco legal que impida la comercialización del producto.
Aunque la PNC decomisa cuantos encuentra, esto no es suficiente, señala Ricardo Lemus, portavoz de los Bomberos Municipales, quien además explica que aunque ellos recomiendan que no se vendan no pueden hacer mucho más que eso. Sin embargo, asegura que son muchos los ciudadanos que conoce de su peligro por lo que la venta no es tan amplia al comparar con otros fuegos artificiales.
Hace poco, los Bomberos Municipales efectuaron un simulacro. A la par de un mortero de los grandes, colocaron una muñeca. El juguete se desintegró por completo.
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