El líder cocalero indígena Evo Morales, elegido Presidente de Bolivia y quien tomará posesión el 22 de enero de 2006, ha expresado que, “vamos a cambiar el modelo económico” y en ese contexto ha anunciado que su gobierno nacionalizará los recursos energéticos (la industria petrolera y de gas) y las comunicaciones, y que decretará un nuevo tributo a los contribuyentes que posean bienes por más de US$300 mil.
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El líder cocalero indígena Evo Morales, elegido Presidente de Bolivia y quien tomará posesión el 22 de enero de 2006, ha expresado que, “vamos a cambiar el modelo económico” y en ese contexto ha anunciado que su gobierno nacionalizará los recursos energéticos (la industria petrolera y de gas) y las comunicaciones, y que decretará un nuevo tributo a los contribuyentes que posean bienes por más de US$300 mil.
Estas medidas no tienen nada de novedoso. Todos los países latinoamericanos, en mayor o menor medida, las han experimentado. Morales plantea volver al modelo del estatismo, del colectivismo y del proteccionismo, que no solo no resolvió el problema de la pobreza y la marginación, sino que, además, aumentó irresponsablemente la deuda pública de los países, provocó una espiral inflacionaria terrorífica y quebró sus economías, a raíz del despilfarro y el derroche y de la pavorosa incertidumbre y la desconfianza que se sembró entre los agentes económicos.
En fin, la medicina que promete administrar Morales invariablemente ha resultado peor que la enfermedad que intenta curar. Así lo demuestran, hasta la saciedad, los experimentos de Juan Domingo Perón (Argentina), Allan García (Perú), Daniel Ortega (Nicaragua), José López Portillo (México), Salvador Allende (Chile) y Víctor Paz Estenssoro (Bolivia), entre otros.
Evo Morales está siendo animado por sus futuros colegas gobernantes de Venezuela (Hugo Chávez) y Cuba (Fidel Castro). El primero está en plena jauja, haciendo chinche las jugosas ganancias que le están dejando los precios altos del petróleo, como si esta riqueza fuera a durar toda la vida. En tanto que Castro no es un ejemplo a seguir, salvo que se esté dispuesto a vivir siempre en crisis y bajo una economía de subsistencia.
En suma, el gobierno de Morales se iniciará con nacionalizaciones, impuestos a la propiedad y un renovado gasto público. Estarán muy satisfechos los que creen que el desarrollo económico sólo se alcanzará a base de elevar la carga tributaria y de un incremento del “gasto social”. Morales apunta a ser un buen discípulo.
Veremos, entonces, si así como Morales fue excelente en movilizar masas y en organizar bloqueos de carreteras, lo será también como gobernante y como líder nacional. Los subsidios venezolanos serán un factor a tomar en cuenta, pero hasta cuándo, no sabemos. Lo que sí es cierto, que para Morales la cuenta regresiva ya comenzó y todos los ojos están puestos sobre él, incluso los de los populistas guatemaltecos que ya celebran su victoria electoral en 2007.
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