Como en todo, depende del cristal con que se mire.
Jorge Palmieri
Ya terminó 2005 y estamos comenzando a vivir 2006. Aunque el 2005 fue sólo un año más en la historia de nuestra vida, debemos comprender que también fue un año menos de nuestra existencia. Como en todo, depende del cristal con que se mire. Porque por una parte transcurrió un año más, pero por la otra debemos alegrarnos de que ya le queda un año menos de su segundo período presidencial a George W. Bush, lo cual es motivo de felicidad para quienes no estamos de acuerdo con que combata el terrorismo islámico con medidas fascistas por las cuales todas las personas son sospechosas de ser partidarios del misteriosamente desaparecido terrorista fundamentalista islámico saudita Osama bin Laden, de 58 años de edad, hijo de Muhammad bin Ladden, quien tuvo 54 hijos con 11 esposas y heredó una inmensa fortuna a sus descendientes que, según se dice, están asociados con la familia Bush en negocios petroleros.
Por cierto que no se ha vuelto a saber nada del paradero del jefe de la temible organización terrorista AlQaeda, pero el diario británico Daily Mail publicó recientemente que, entre los 200 sobrinos que tiene, hijos de sus 54 hermanos, una sobrina un tanto descarriada quiere hacer carrera como artista pop y se cambió de nombre después del ataque a las Torres Gemelas. Ahora se llama Wafah Dufour, tiene 26 años y posó como Dios la trajo al mundo y con todo cabello al descubierto para la revista norteamericana GQ, lo cual tiene sumamente disgustado a su tío. Wafah estudiaba Derecho en Nueva York, pero el 11/09 no estaba en Estados Unidos porque había ido a Suiza a visitar a su madre. Para mi gusto, tiene cuerpo de tentación… pero cara de arrepentimiento.
El 2005 fue trágico y doloroso para los guatemaltecos debido al huracán Stan y a la vez insoportable por la incontrolable criminalidad, la delincuencia común, la incapacidad de algunos que tienen a su cargo la administración pública y la maldita corrupción. Nos alegra, sin embargo, que Óscar Berger estará un año menos en la Presidencia y tendremos que soportar a su gobierno sólo dos años más, si es que Dios no decide otra cosa. Pero debemos asegurarnos de que en las próximas elecciones el pueblo no vuelva a equivocarse y no cometa el error que cometió la mayoría de quienes votaron en las dos últimas elecciones y eligieron personas que no eran idóneas ni estaban suficientemente preparadas para desempeñar esa importante y delicada responsabilidad.
El peor de estos dos errores fue –¡desde luego!– el populista y declarado ratero Alfonso Portillo Cabrera, porque durante su período no sólo cometió graves equivocaciones políticas y administrativas, sino se le acusa de que se “hueveó” un montón de millones de dólares que hoy le permiten vivir en México a cuerpo de rey, huyendo de la justicia guatemalteca, acusado de ladrón, después de haber sido años antes prófugo de la justicia mexicana por haber matado a balazos en Chilpancingo a dos estudiantes que estaban desarmados.
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