Por su atrevimiento al comentar la ofensa norteamericana y la obligada respuesta de nuestro vicepresidente a la cruel, ridícula y discriminatoria propuesta del gobierno gringo. Es notoria la postura colectiva, al esquivar el asunto cual “hojas de chichicaste”, para no indisponerse con los “jefes” del abusivo edificio en la avenida Reforma. Si EE.UU. ha olvidado el origen 100 por ciento migratorio de su país o quieren ignorarlo, deben promover actitudes que prevengan la explotación de los países del sur y no emitir leyes antagonistas a los principios de lo que fue una gran nación. “En Dios confiamos” dice su moneda, irónicamente. Pero su actitud anticristiana, convirtiendo en criminales a quienes ayuden o tiendan la mano a nuestros hermanos, demuestra lo contrario. ¿Señal apocalíptica? ¿El anticristo ha llegado? ¿Quién es él?
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