Foto:
Image 1
Alejandra Molina pasó días y noches enteros haciendo que de la boca de los protagonistas de Narnia saliera “humo”. Ella es la creadora del “aliento” en la película de Disney que se exhibe en todo el mundo. “Los actores estaban en temperatura normal y necesitábamos que pareciera un clima extremadamente frío”, cuenta la diseñadora gráfica, quien junto a un equipo de 70 jóvenes de Studio C, desarrolló efectos especiales para el largometraje.
Los artistas trabajaron intensamente en turnos de hasta 48 horas para crear 350 escenas del largometraje. “Sólo llegaba a mi casa a cambiarme y regresaba al estudio”, dice Alejandra. “Lo más que logré dormir en los últimos meses fueron dos horas diarias”, comenta Miguel Monterroso, asistente de producción.
Disney encontró en Guatemala el mismo talento y el profesionalismo que hubiera hallado en uno de los grandes estudios estadounidenses, pero con una diferencia: aquí es más barato. “Me imagino que es una negocio lucrativo”, dice Miguel, “pero cuando uno nunca antes ha trabajado en cine entonces los primeros proyectos vienen siendo por amor al arte. Ves que tus horas con la familia y los amigos se reducen a nada, pero la experiencia lo vale. Se que cuando hagamos muchas películas va a ser diferente”, comenta.
Carlos Argüello, el director de Studio C y padre del proyecto, reconoce que el precio que se cobre depende de la cantidad de personas, la experiencia y el equipo que tenga la empresa. “Por estar empezando siempre se tienen que hacer sacrificios.”
La diferencia entre el aporte de una de las grandes compañías y el de Studio C sólo se ve en la factura. En las escenas es imposible distinguir qué efectos hizo cada quien, la calidad es la misma. “Nuestro trabajo esta mezclado con el de estudios enormes que tienen 1,200 personas, supercomputadoras y han ganado el Oscar”, comenta.
El esfuerzo para montar el estudio ha sido fuerte. “Estamos comenzando y todo principio en un negocio es inversión. Ahorita todo lo que vamos ganando lo usamos para equipo y en educación”, agrega. Y precisamente piensan destinar mucho de sus ingresos en educación. Argüello se prepara para abrir la primera escuela de efectos especiales en Guatemala. Para hacerlo cuenta con el apoyo de UCLA. Esperan abrirla en septiembre. Algunos de los muchachos de Studio C viajarán a Los Ángeles para perfeccionarse. “Ellos han aprendido todo buscando en internet y con la práctica”, cuenta Argüello. A su regreso impartirán clases.
Con la experiencia de Argüello
Carlos Argüello tiene más de 20 años trabajando en grandes producciones, películas como El abogado del diablo, El aro 2, Natural born killers o Space jam, llevan su nombre.
En estados Unidos laboró como director creativo para PDI, los ganadores del Oscar por Shrek, y para Cinesite, una división de Kodak. Llegado un momento pensó que era tiempo de retirarse. Regresó a Guatemala decidido a descansar en La Antigua. Pero poco le duro el sueño. Aquí encontró talento y jóvenes con ganas de aprender y no pudo hacerse a un lado. Fue así como creó Studio C y empezó a transmitir toda su experiencia.
Para trabajar en Narnia lo contactó Andrew Adamson, el director y productor de la película. Arreglaron que en Guatemala se harían algunas escenas mucho antes de que Disney entrara en el trato. Al final el número de intervenciones de Studio C creció más de lo esperado.
La cinta ya se estrenó en Estados Unidos y en pocos días destronó a King Kong y se colocó en el primer lugar de taquilla. En Guatemala el equipo ya se repone del arduo trabajo; pero el descanso no será por mucho tiempo. Universal Studios ya los contrató para que hagan efectos en su próxima película. En febrero vuelven a las computadoras.
Agregar comentario:
3 comentarios: