En otros países tendría graves repercusiones este asalto.
Jorge Palmieri
No debe quedar impune el asalto a las instalaciones del Servicio de Análisis e Información Antinarcóticos (SAIA) y el robo de 475 kilos de cocaína que se encontraban guardados descuidadamente en un furgón estacionado en el patio. Como ya es sabido, este escandaloso hecho fue perpetrado durante la madrugada del primer día del año nuevo por un grupo de delincuentes que tenían el rostro cubierto con gorras pasamontañas, vestían el uniforme de la Policía Nacional Civil (PNC) y estaban armados con fusiles de asalto AK-47. No debe quedar como han venido quedando incontables hechos delictivos en el transcurso de los últimos años y durante la gestión de los sucesivos gobiernos.
En otros países tendría graves repercusiones este asalto. Por ejemplo, se habrían exigido las inmediatas remociones o renuncias irrevocables del ministro de Gobernación Carlos Vielmann Montes y del Director de la PNC Erwin (no Edwin, como erróneamente escribí ayer) Sperisen Zadik, porque no han tenido éxito en impedir la delincuencia y combatir la criminalidad, por la fuga de muchos presos peligrosos en la cárcel “de alta seguridad” (?) llamada El Infiernito, en Escuintla, y por este asalto y robo de 475 kilos de cocaína, que en el mercado nacional valen Q47 millones, y desde que la DEA capturó en Estados Unidos al jefe de SAIA Adán Castillo y a sus colaboradores el subjefe Jorge Aguilar y al encargado de esa dependencia en Santo Tomás de Castilla, Rutilio Orlando Palacios. Lo cual demuestra que ni Gobernación ni la PNC hicieron lo debido para limpiar de delincuentes a SAIA. Pero aquí no pasa nada. No se van a producir remociones o renuncias. Ambos funcionarios continuarán en los cargos que ocupan. Como si nada hubiese ocurrido. Pero cada vez que hagan sus famosos “operativos” seguirán abusando del poder en el trato a la población que no son delincuentes. Porque fue un abuso de poder haber cerrado toda la zona 3 para que nadie pudiese entrar o salir. Como si todos los vecinos estuviesen presos sin haber sido oídos y juzgados. No en vano un abogado que reside en esa zona de la ciudad interpuso inmediatamente una acción de exhibición personal o habeas corpus y logró que no le molestaran más los policías.
Pero para poder juzgar esta situación hay que ver las dos caras de la moneda. Vielmann Montes es conocido como una persona recta y honrada y goza de la confianza de Óscar Berger, presidente de la República; y hay que reconocer que ha hecho lo que le ha sido posible para cumplir con su cometido. Sperisen Zadik es un buen muchacho, grandulón y karateca, miembro de una buena familia, con excelente formación, y cristiano evangélico con principios morales. A ninguno de los dos podrá corromper jamás el temible narcotráfico aunque les ofrezca muchos millones de dólares. Me parece que son incorruptibles y no creo equivocarme.
Pero ambos también deben tener en consideración que todo en esta vida es pasajero y no van a ocupar esos cargos eternamente y algún día dejarán de tener el poder que hoy tienen. Harán bien en recordar que a este gobierno solo le restan dos años más y que muchos ex ministros de Gobernación y ex Directores de la Policía han pasado vergüenzas y humillaciones cuando, al volver a la llanura, algunas personas resentidas les han echado en cara su comportamiento prepotente y sus abusos de poder. Algunos de ellos todavía viven y podrían darles su testimonio.
Para el actual gobierno sería difícil sustituir a Vielmann y a Sperisen porque carece de elementos idóneos para desempeñar esas funciones entre las filas de los partidos políticos que le rodean y apoyan al gobernante. Ni tampoco los hay en la larga lista de amigos personales del Conejo Óscar Berger. Por otra parte, ambos tienen la confianza de la embajada de la avenida Reforma (usted sabe a cuál me refiero). O sea que no sería fácil para la actual administración encontrar personas adecuadas para que ocupen esos cargos, si es que acaso Vielmann y Sperisen los tuviesen que dejar antes de dos años.
Sin embargo, insisto en que sería bueno que cuando en el futuro se quiera capturar a algunas personas, no nos traten a todos como si fuésemos delincuentes.
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