Hoy es el vigésimo aniversario del inicio de nuestra democracia.
Jorge Palmieri
Durante una emotiva ceremonia, de enorme trascendencia histórica para Guatemala, que tuvo lugar en el Teatro Nacional la mañana del 14 de enero de 1986 –hoy hace 20 años– el licenciado Marco Vinicio Cerezo Arévalo fue juramentado como Presidente Constitucional de la República, para un período de cuatro años, después de que el 30 de mayo de 1985 la Asamblea Nacional Constituyente emitió la Constitución que todavía está vigente (con unas cuántas enmiendas que se hicieron en el referéndum de 1993) y de que ganó las elecciones de 1985 como candidato del partido Democracia Cristiana Guatemalteca.
La entrega del mando la hizo el general de división Óscar Humberto Mejía Víctores, quien venía gobernando de facto en nombre de la Institución Armada desde que ésta destituyó al general de brigada Efraín Ríos Montt, quien también gobernó de facto del 23 de marzo de 1982 al 8 de agosto de 1983, por obra y gracia de la insurrección de un grupo de militares contra el gobierno del general de división Fernando Romeo Lucas García, quien fue electo en segunda vuelta por el Congreso de la República por mandato de la Constitución que emitió la Asamblea Nacional Constituyente en 1965, la cual también rebajó un año el período de gobierno, cuando el coronel Enrique Peralta Azurdia gobernaba de facto como consecuencia del levantamiento militar del 30 de marzo de 1963 contra el gobierno legítimamente constituido del general de brigada e ingeniero Miguel Ramón Ydígoras Fuentes, quien poco tiempo más tarde fue degradado a sargento por otro Presidente militar.
Con sólo leer los dos párrafos anteriores cualquiera puede darse cuenta de que lo que hoy conmemoramos es, como dije al principio, de enorme trascendencia histórica, porque después del 20 de octubre de 1944 y de que ganaron las elecciones, para períodos de 6 años, primero el doctor Juan José Arévalo Bermejo (1945–1951) y después el coronel Jacobo Arbenz Guzmán (1951–1954) se sucedieron en el poder los siguientes militares: Carlos Enrique Díaz, José Ángel Sánchez, Elfego H. Monzón, Mauricio Dubois, Enrique Trinidad Oliva, José Luis Cruz Salazar, Carlos Castillo Armas, Óscar Mendoza Azurdia, Gonzalo Yurrita Nova, Roberto Lorenzana Salazar, Guillermo Flores Avendaño, Miguel Ydígoras Fuentes, Enrique Peralta Azurdia, Carlos Manuel Arana Osorio, Kjell Eugenio Laugerud García, Fernando Romeo Lucas García, Efraín Ríos Montt, Jorge Luis Gordillo, Horacio Maldonado Schaad y, finalmente, Óscar Humberto Mejía Víctores, gracias a quien los militares soltaron la brasa ardiente que habían tenido en las manos y dejaron de sucederse en la Presidencia. Y a partir de 1986 se han venido sucediendo los civiles Marco Vinicio Cerezo Arévalo, Jorge Antonio Serrano Elías, Ramiro De León Carpio, Álvaro Arzú Irigoyen, Alfonso Portillo Cabrera y Óscar Berger Perdomo. O sea que 21 militares y únicamente 7 civiles.
La Historia dirá si este cambio fue para bien o para mal de Guatemala.
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