laColumna: El bobo de la caja
Estuve en Berlín, signado por la chiripa, más gafo que un homeless, traído a propósito de un documental en el que me siento orgulloso de haber participado. Algunos recordarán la controversia suscitada hace año y medio cuando un grupo de arrechas mujeres, trabajadoras de La Línea, tuvieron a bien formar un equipo de fútbol, entrenar durante unas semanas e inscribirse para jugar en Futeca, zona 14. Aquel malhadado primer y único encuentro dio mucho de qué hablar.
De lo que se habló muy poco fue de lo que vino después. Una gira futbolera departamental, un partido contra mujeres policías y un encuentro en El Salvador; todo ello como excusa lúdica para narrar la extraordinaria vida de tan ordinarias personas. Una de ellas, Valeria (los lectores de elPeriódico pudieron verla vestida de novia en diciembre del 2004, seleccionada como uno de los personajes del año), fue invitada por la productora al festival. Yo mismo fui a darle la noticia. Inenarrable su alegría. A los pocos días llamó para decir que mejor no. Prefirió atender la invitación que le hizo su suegra, de viajar de mojadas hacia el Norte. Mejor ahora, antes de que construyan el muro. Parece ser que el corredor peatonal más transitado del planeta, la frontera sur de Estados Unidos, tiene sus días contados. Habrán de pasar algunos años antes de que caiga la pared, como cayó también esta otra cuyos vestigios acabo de ver en la capital alemana. Claro que no es lo mismo. Ésta se levantó para impedir que la gente huyera de una pesadilla; aquélla se construirá como barrera contra el impulso masivo de alcanzar ese falso sueño que los latinos vemos encapsulado en la televisión. No olvidemos que esa otra muralla, la china, la más grande de todas, fue vulnerada gracias al sencillo e infalible ardid de sobornar al guardia de seguridad. Agregar comentario: |
Más en esta sección
Mas enviados
Los más leidosLos más comentados
|
0 comentarios: