Opinión:Un despliegue de fortaleza y unidadEl gobierno trata de retomar la iniciativa. Por: Gustavo Berganza
Vio usted cómo aparecieron en la cadena nacional con la que el gobierno refrendó su apoyo a la Ministra de Educación: hay 38 funcionarios, en cuenta el Presidente, el Vicepresidente y la ministra. Casi todos salen con la barbilla en alto y en actitud retadora. Para que el simbolismo sea mayor y no haya dudas de la relevancia que tiene María del Carmen Aceña en el Gabinete y el aprecio que le guarda el mandatario, ella está en primera fila, detrás de Berger y a la par del Vicepresidente. En términos de comunicación política, esta imagen refuerza el mensaje de apoyo a la ministra y, sobre todo, unión del régimen, que el Gobierno lanzó en el discurso presidencial, tras haber sido humillado por la oposición parlamentaria.
Ante el voto de desconfianza contra Aceña, las otras opciones que le quedaban al mandatario eran peligrosas. Aceptar el voto del Congreso hubiese sido refrendar su debilidad y habría tenido el efecto de trasladar más poder simbólico y político del Ejecutivo hacia los opositores en el Legislativo. La segunda opción era rechazar, de una manera más discreta, el voto de desconfianza. Si el Presidente hubiese optado por este camino, habría dado la impresión de que dejaba a la ministra en su puesto solo para salvar momentáneamente la cara. Al optar por esa demostración de fuerza y, simultáneamente, convocar a un diálogo con los maestros, el Gobierno espera recuperar la iniciativa y negociar bajo sus propios términos. ¿Funcionará esta estrategia? Probablemente no, porque pasa por alto la alianza táctica que existe hoy entre la oposición y los maestros. El régimen le ha ofrecido una rama de olivo a Joviel Acevedo y compañeros, sin reparar en que la superación del conflicto exige negociar también con la UNE, el Partido Patriota, la ANN, el FRG y, aunque usted no lo crea, con los propios diputados oficialistas. Para los maestros, el voto de censura representa un triunfo político, que además puede consolidar a la actual dirigencia y engrandecer el sindicato magisterial. Sin embargo, la antipatía de los medios hacia los dirigentes de los docentes y las evidentes limitaciones de estos para ganar simpatías en la opinión pública, pueden hacer que su maltrecha imagen mediática impida utilizar el capital político acumulado tras la interpelación. Por otra parte, exigir la cabeza de la ministra como prerrequisito para negociar proyecta una innecesaria imagen de intransigencia. Al magisterio le urge demostrar que su movilización no persigue intereses mezquinos y que tiene propuestas dignas de ser incorporadas en la reforma educativa. Y por último, la oposición parlamentaria se ha consolidad como polo de poder político. Sin embargo, si el Gobierno logra, como al parecer es su objetivo, hacerle creer a la ciudadanía que su incapacidad para administrar es consecuencia de las maniobras de sus adversarios en el Legislativo, podría suceder que la opinión pública revierta su desafecto por el régimen y genere antipatía hacia la oposición. Y esto en términos electorales puede ser perjudicial para la UNE, el Partido Patriota y el FRG. Agregar comentario: |
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