El día de las víctimas del conflicto armado es una celebración parcializada de quienes tratan de mantener abiertas heridas viejas y dolorosas. Pero les recuerdo que no olvidemos a los que defendieron al país, a la Constitución y al Estado. Ellos murieron asesinados como el subteniente Joachin; coroneles Ramírez, Ruiz, Zepeda; capitanes Cancinos, Méndez, Galich; los diplomáticos Von Spretti y Gordon; la masacre del Aguacate y al caballero cadete Urízar que fue vilmente torturado y asesinado a manos de guerrilleros, cuando iba a visitar a su familia. Y a todos aquellos civiles y militares que abonaron con su sangre, sudor y lágrimas la legalidad y la democracia de Guatemala.
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